Francisco ha propuesto este lema para la 35ª Jornada Mundial de la Juventud que tiene lugar en las diócesis en todo el mundo el Domingo de Ramos, el 5 de abril.

El lema hace referencia al versículo del Evangelio citado por Francisco en la Christus vivit (n. 20): “Si has perdido el vigor interior, los sueños, el entusiasmo, la esperanza y la generosidad, ante ti se presenta Jesús como se presentó ante el hijo muerto de la viuda, y con toda su potencia de Resucitado el Señor te exhorta: ‘Joven, a ti te digo, ¡levántate!’ (cf. Lc 7,14)”.

Al final del mensaje el Papa interpela: “Queridos jóvenes: ¿Cuáles son vuestras pasiones y vuestros sueños?” para exhortar a continuación: “Hacedlos surgir y, a través de ellos, proponed al mundo, a la Iglesia, a los otros jóvenes, algo hermoso en el campo espiritual, artístico, social. Os lo repito en mi lengua materna: ¡hagan lío! Haced escuchar vuestra voz”. Es un ardiente llamamiento a los jóvenes a ser misioneros, a interesarse por los demás, involucrarse, tocar la realidad y conmoverse para de este modo aportar a la sociedad la riqueza que llevan dentro. Para eso propone un sugerente camino espiritual que puede ayudar a los jóvenes para vivir la misión.

Comentando el pasaje bíblico que inspira el lema de este año, el Papa invita a ver el dolor y la muerte, porque la mirada de Jesús “provocó el encuentro, fuente de vida nueva”. Y se interroga: “Y mi mirada, ¿cómo es? ¿Miro con ojos atentos, o lo hago como cuando doy un vistazo rápido a las miles de fotos de mi celular o de los perfiles sociales? Cuántas veces hoy nos pasa que somos testigos oculares de muchos eventos, pero nunca los vivimos en directo”. Francisco llama a los jóvenes a involucrarse, a salir de la apatía, a no ser indiferentes, ni limitarse a sobrevivir en la superficialidad “creyéndose vivo mientras por dentro está muerto (cf. Ap 3,1)”. Así mismo denuncia la actitud de ir dejando pasar la vida y el “difuso narcisismo digital, que influye tanto en los jóvenes como en los adultos”. El Santo Padre dice que deja a los jóvenes la reflexión personal para “tomar conciencia de lo que ha causado ‘muerte’ en vosotros o en alguien cercano”, a la vez que recuerda que “aquel muchacho del Evangelio, que estaba verdaderamente muerto, volvió a la vida porque fue mirado por Alguien que quería que viviera. Esto puede suceder incluso hoy y cada día”.

Por eso, Francisco propone a los jóvenes dejarse “tocar ‘hasta las entrañas’ por el dolor ajeno” ya que “la conmoción de Jesús lo hace partícipe de la realidad del otro”. El Papa sabe que los jóvenes saben con-padecer, que son generosos, de ahí su llamada: “Queridos jóvenes: No os dejéis robar esa sensibilidad. Que siempre podáis escuchar el gemido de quien sufre; dejaos conmover por aquellos que lloran y mueren en el mundo actual”.

Siguiendo el relato del Evangelio, les dice a los jóvenes: “podéis acercaros a las realidades de dolor y de muerte que encontráis, podéis tocarlas y generar vida como Jesús”. Pero también recuerda que las palabras de Jesús “¡Joven, a ti te digo, levántate!” significan que los cristianos “caemos y nos debemos levantar continuamente” y que solo es posible porque “la nueva vida que Él nos dará será buena y digna de ser vivida, porque estará sostenida por Alguien que también nos acompañará en el futuro, sin dejarnos nunca, ayudándonos a gastar nuestra existencia de manera digna y fecunda”.

El Papa comenta también que el joven del Evangelio “empezó a hablar” y que “hablar significa también entrar en relación con los demás”, porque “cuando Jesús vuelve a darnos vida, nos ‘restituye’ a los demás”. Por eso afirma que: “Con este mensaje quisiera lanzar, junto a vosotros, los jóvenes, el desafío de un giro cultural, a partir de este ‘levántate’ de Jesús”. Según el Papa: “’Levántate’ significa también ‘sueña’, ‘arriesga’, ‘comprométete para cambiar el mundo’, enciende de nuevo tus deseos, contempla el cielo, las estrellas, el mundo a tu alrededor. ‘Levántate y sé lo que eres’. Gracias a este mensaje, muchos rostros apagados de jóvenes que están a nuestro alrededor se animarán y serán más hermosos que cualquier realidad virtual”. Es una clara propuesta a ser transmisores del evangelio: “si tú das la vida, alguno la acoge”, porque “lo que es hermoso suscita pasión. Y si un joven se apasiona por algo, o mejor, por Alguien, finalmente se levanta y comienza a hacer cosas grandes; de muerto que estaba, puede convertirse en testigo de Cristo y dar la vida por Él”. Por eso pide a los jóvenes que se interroguen por lo que les apasiona y sus sueños para hacerlos surgir y les lanza el desafío: “proponed al mundo, a la Iglesia, a los otros jóvenes, algo hermoso en el campo espiritual, artístico, social”; otra vez repite su llamada a los jóvenes: “¡hagan lío! Haced escuchar vuestra voz”.

Al final del relato Jesús entrega al muchacho a su madre; en ella “podemos ver a María, nuestra Madre” y “reconocer también a la Iglesia, que quiere acoger con ternura a cada joven, sin excepción”.

Con este mensaje el Papa vuelve a mostrar su confianza en los jóvenes y en su capacidad de comprometerse con Cristo, con la Iglesia y con el mundo. Francisco les confía hacer la experiencia de que Jesús es capaz de levantarles para que vivan una vida apasionada, llena de sensibilidad hacia los demás y con propuestas ilusionantes a la sociedad en general y a los jóvenes en particular; así con su propio testimonio de dejarse levantar por Cristo ayudarán a otros jóvenes a dejar la apatía, a vivir con pasión, a transformar la sociedad, a dar un giro cultural y crear una nueva humanidad. Es la misión que el Papa confía a los jóvenes.