OMPRESS-MALI (28-02-19) La hermana Ana de Barba Araujo, religiosa de María Inmaculada Servicio Doméstico, escribe desde Mali, para contar lo que ha significado para ella participar con unos cuantos jóvenes de este país africano, de mayoría musulmana, en la JMJ de Panamá:

“Queridos amigos, me llamo Hna. Ana de Barba, RMI, española y misionera en Mali. Quisiera compartir con ustedes la alegría que hemos sentido los 7 jóvenes que hemos participado en la JMJ en Panamá, gracias a la Conferencia Episcopal de Mali. ¡¡¡Ha sido una experiencia que llena el corazón y la vida!!!

Los jóvenes malienses han abierto sus ojos a una realidad completamente nueva, el avión, la ciudad, el metro, tocar el agua del mar… Panamá ha abierto sus puertas con gran generosidad. Todos y cada uno estábamos alojados en una familia, que han sido una bendición, estando atentos a todo lo que necesitábamos…

La alegría de ver a tantos jóvenes del mundo entero, viviendo en paz y compartiendo la fe, desde la catequesis, las misas, confesiones, encuentros festivos… todo ha sido posible porque Jesús estaba presente y es Él quien puede hacer maravillas…

Y para culminar, ¡¡¡la presencia del Santo Padre!!!, que pudimos ver desde muy cerquita. El Papa ha sido ‘un joven’ entre los jóvenes. Gracias por sus consejos, por su cercanía, y su sonrisa constante. La Iglesia está viva y estos encuentros nos hacen amarla más y más en la vida cotidiana.

Gracias a cada uno de los jóvenes, gracias a cada familia que nos ha acogido, gracias a la Iglesia por estos momentos fuertes de fe”.