OMPRESS-MÉXICO (17-09-20) Con el nombre de uno de los grandes misioneros de América, esta “iniciativa”, con sede en Nogales, ayuda a hombres, mujeres y niños deportados y a todos los que intentan buscar asilo en Estados Unidos. Todo empezó en el año 2009, con seis instituciones de la Iglesia uniéndose para ayudar en la zona de los dos Nogales, el Nogales mexicano, en Sonora, y el del mismo nombre al otro lado de la frontera, el Nogales de Arizona. Se unieron así la provincia de California de la Compañía de Jesús, el Servicio Jesuita a los Refugiados, las Misioneras de la Eucaristía, la Provincia mexicana de la Compañía de Jesús, la diócesis de Tucson y la archidiócesis de Hermosillo. Su misión, promover una migración justa, humana y viable, pero también dar comida, refugio, primeros auxilios. Mucha labor hecha gracias a voluntarios

Kino Border Initiative empezó como un modesto comedor que apenas acogía a un puñado de emigrantes, pero ya el año pasado dio 131.725 comidas a personas deportadas y a quienes buscan asilo en Estados Unidos. Y en febrero de este año inauguraron un centro en el Nogales mexicano, para acoger y ayudar a más personas, de hecho ya sirve de refugio durante la noche a más de 100 personas, y ayuda con primeros auxilio, da apoyo legal y acompañamiento pastoral.

Han querido recordar en su nombre a uno de los más grandes misioneros que recuerda esta región fronteriza, Eusebio Chini, más conocido como padre Kino. Un hombre de una increíble cultura y versatilidad. Fue explorador, geógrafo, cartógrafo, astrónomo y cowboy. Todo ello lo puso al servicio de los demás, sobre todo de los más desfavorecidos que, en el siglo XVII e inicios del XVIII, eran los indios Pime, a los que ayudó en todo lo que pudo.

Esos valores son los que están detrás de la Kino Border Initiative (KBI), que recuerda que “Cristo está presente en cada persona: migrantes, ayudantes, vecinos/as y el gobierno”, que “la doctrina social de la Iglesia católica apoya los derechos de una persona a migrar para crear una vida mejor”, y que “la preservación de la vida y la atención a la gente fundamenta nuestra fe”.

Pero, aparte de la mucha ayuda que aportan quienes están en el día a día de esta Iniciativa, se trata también de un conocer la realidad de cientos de personas y también darla a conocer. Sus datos no son únicamente cifras, porque “creemos que cada migrante tiene un nombre y una historia”, señalan. Han atendido a más de 500 niños menores de 18 años, 46% de los cuales tenían menos de 10 años. De aquellos que hablan, la KBI atesora sus anhelos y esperanzas, y cuenta “de lo que somos testigos”: 443 migrantes atendidos mencionaron la esperanza de reunirse con sus familias en los Estados Unidos como la razón principal por su migración, mientras que 903 migrantes huyeron de la violencia en sus países de origen. Hubo 1385 casos de maltrato físico por parte de la Patrulla Fronteriza y el ICE, y 2.779 casos de malas condiciones a la hora de ser detenidos. Saben de dónde vienen, su historia personal y sus miedos y sueños.