OMPRESS-BANGLADESH (26-05-20) Gracias al Fondo de Emergencia para el Coronavirus, creado por el Papa Francisco a través de las Obras Misionales Pontificias, se ha ayudado a la archidiócesis de Dhaka, la capital de Bangladesh, a afrontar la actual pandemia. Dhaka con sus casi nueve millones de habitantes ha sido la que más ha sufrido el bloqueo impuesto por las autoridades. La gente no tiene trabajo ni dinero para alimentos. La situación en muchos casos es desesperada.

El arzobispo de la ciudad, el cardenal Patrick D’Rozario pidió ayuda dentro y fuera: “Las personas más afectadas serán los niños, los enfermos y los ancianos, los jornaleros, la comunidad emigrante en la ciudad de Dhaka y aquellos que no tienen un trabajo permanente y que dependen de su trabajo diario, etc. Puede que muchos de ellos mueran de hambre”, decía el cardenal.

A las parroquias, congregaciones religiosas e instituciones católicas les animó a movilizar todos sus medios para ayudar a las necesidades de los más pobres y también se dirigió a las Obras Misionales Pontificias. Todos respondieron a este llamamiento y ha sido increíble la labor que se ha llevado a cabo en estas semanas. Se creó un Fondo de Caridad, centrado en el apoyo a las familias pobres que es a quienes han ido dirigidas las ayudas de las Obras Misionales Pontificias. La distribución de estas ayudas se ha hecho a través de las 29 parroquias de la ciudad, que han identificado a 2.300 familias que serán las destinatarias. Se ha entrado 3.000 takas – la moneda de Bangladesh – más o menos unos 36 dólares a cada familia para que afronten este periodo, aunque lo cierto es que no se sabe si esto será suficiente. Aunque Dhaka es la diócesis más vulnerable, por sus bolsas de pobreza, las otras siete diócesis también necesitan ayuda.

El Papa Francisco, con motivo de la pandemia, ha abierto un Fondo de Emergencia internacional a través de Obras Misionales Pontificias (OMP), para sostener el trabajo que la Iglesia misionera realiza en esta crisis mundial. Esta ayuda ya está llegando a las comunidades afectadas en los países de misión a través de las estructuras e instituciones de la Iglesia. Este Fondo es internacional, y cuenta con la capilaridad de Obras Misionales Pontificias, que llega a los territorios de Misión, y sostiene el trabajo de los misioneros y de cada una de las parroquias en estas zonas.