OMPRESS-ARGELIA (10-12-18) Este sábado 8 de diciembre tenía lugar en la explanada de la Basílica de la Santa Cruz de Orán la beatificación de los 19 mártires de Argelia, entre los que están los mártires de Tibhirine, el obispo de la misma ciudad de Orán, y las dos religiosas españolas, Esther y Caridad.

En su intervención al comienzo de la ceremonia, Mons. Jean-Paul Vesco, obispo de Orán, habló en francés y en árabe para saludar a los presentes. Comenzó mencionando la amistad entre su antecesor Pierre Claverie y su conductor Mohamed Bouchikhi, asesinado con él el 1 de agosto de 1996, para mostrar cómo los destinos de estos 19 mártires estaban vinculados a los del pueblo argelino, que tanto ha sufrido.

Las cabeceras de los periódicos argelinos han acogido la beatificación de los 19 mártires, asesinados en el país en los años noventa, con titulares como “un acontecimiento inédito”, (periódico El Watan). Le Quotidien d’Oran ha hablado de “la primera ceremonia de este género en un país musulmán”. Y es que ha sido un acontecimiento histórico. Como explican desde VaticanNews la palabra “fraternidad” ha sido el término que mejor resumía la atmósfera que ha reinado en la ciudad de Orán este sábado 8 de diciembre. Una fraternidad basada en un sufrimiento común.

Los 19 mártires de Argelia compartieron su destino con los 150.000 argelinos musulmanes asesinados en lo que se conoció como el decenio negro, logrando el respeto de gran parte de la población, que sufrió la violencia y el extremismo.

El mismo día de la beatificación por la mañana, en la Gran Mezquita, se recordó a los 114 imanes asesinados durante la guerra civil porque se habían opuesto a la violencia, como Pierre Claverie y el resto de los nuevos beatos. Mientras se derrumbaba en lágrimas durante su discurso, la viuda de uno de estos imanes se dio cuenta de que esta beatificación en realidad traía consuelo a todo el pueblo argelino, dando un significado espiritual a estas muertes violentas, de las cuales normalmente nadie se atreve a hablar.

Un día de gran alegría. Bajo un sol magnífico, 1.400 personas, entre fieles, familiares de los beatificados e imanes, como Khaled Bentounès, jeque de la confraternidad Alaouiya de Mostaganem, se vivió una jornada de reconocimiento a quienes apostaron por la paz y el amor fraterno.