OMPRESS-BURKINA FASO (10-02-21) El misionero camiliano Pierre-Marie Bulgo es el responsable de la colonia de leprosos que los Padres Camilos tienen a su cargo en la capital de Burkina Faso, Uagadugú, una enfermedad que lleva aparejada además la exclusión social. El pasado 31 de enero se celebró el 68 Día Mundial de la Lepra, que, gracias a los avances médicos, se ha reducido, pero aún afecta a más de 200.000 personas al año, dejando a muchas de ellas con signos de discapacidad.

“La principal causa de sufrimiento de las personas afectadas por la lepra es la exclusión social: incluso cuando pueden recuperarse de esta enfermedad, la reintegración social es a menudo difícil”, declaraba el padre Bulgo a la Agencia Fides de las Obras Misionales Pontificias. Los misioneros camilos llevan 40 años en Burkina con la gestión de este centro, y es cierto que los pacientes del mismo “no tienen intención de volver a su familia de origen, ya que afirman haber encontrado una nueva familia en la que no se sienten estigmatizados”, pero es un hecho que la exclusión social “hace que estas personas, la mayoría de las veces, sean marginadas por miedos y prejuicios que aún no han sido totalmente derrotados”.

Según la Estrategia mundial contra la lepra 2016-2020 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lanzada en abril de 2016 con el objetivo de “avanzar hacia un mundo sin lepra”, este estigma social sigue siendo uno de los grandes desafíos a la hora de combatir con eficacia la enfermedad. El Día Mundial de la Lepra fue instituido en 1953 por Raoul Follereau, coincidiendo con la muerte de Mahatma Gandhi el 30 de enero de 1948, quien siempre expresó compasión por las personas afectadas por la lepra.