OMPRESS-BUJUMBURA (BURUNDI) (28-11-19) En el seminario Santo Cura de Ars de Bujumbura, Burundi, se preparan para el sacerdocio nada menos que 222 seminaristas. Son jóvenes que provienen prácticamente de todos los rincones de este país africano, más pequeño que Galicia, pero con casi 10 millones de habitantes. Estos seminaristas son el futuro de la Iglesia católica en esta castigada nación que ha sufrido guerras civiles, violencia y una pobreza extrema.

A mediados de mes ha tenido lugar la apertura solemne del curso. Estaban presentes obispos, sacerdotes que fueron antiguos estudiantes, familiares de los seminaristas. El equipo de formadores agradeció el apoyo que reciben para que los jóvenes del seminario puedan llegar a realizar su sueño de ser sacerdotes. El padre Nicolas Nyabenda, que habló en nombre del seminario, explicó que de los 222 estudiantes, 136 son seminaristas diocesanos de las ocho diócesis del país, y 86 estudiantes de diferentes comunidades religiosas. Este seminario, ubicado hoy en el corazón de la capital del país, abrió sus puertas en las afueras de la ciudad el 29 de octubre de 1963, de la mano de los Padres Blancos. En 1968 estos misioneros, con la generosidad de quienes trabajan por Dios y la misión, entregaron su propiedad a la Conferencia Episcopal de Burundi.

Durante estos 56 años, el seminario siempre ha tenido el apoyo decidido de las Obras Misionales Pontificias. Al principio, hasta finales de los setenta, eran 30.000 dólares, hoy aquella cantidad ha subido hasta los 61.700 dólares, del año pasado. Aunque es el doble, los seminaristas se han multiplicado por cuatro, y con ello los gastos. Aunque la suma total enviada en este medio siglo alcanza casi los dos millones de dólares, más otras cantidades para reparaciones de las instalaciones y nuevas construcciones, ha merecido con mucho la pena. En 1963 en Burundi había medio centenar de sacerdotes diocesanos, hoy el número de sacerdotes es de 837, y todos han pasado por este seminario dedicado al patrono de los sacerdotes, el Santo Cura de Ars.

Además, como el número de vocaciones aumentó tanto, ya en 1994, los obispos de Burundi decidieron crear otro seminario en el país, que desahogara este de Bujumbura. Así se estableció en Gitega, una ciudad 50 kilómetros al este, el Seminario Juan Pablo II. Los tres primeros años, la Filosofía, se estudian en el Santo Cura de Ars, y los siguientes, la Teología, en el de Gitega. Allí hay otros 166 seminaristas que en dos o tres años ya serán sacerdotes. La semilla que pusieron los Padres Blancos con su entrega a la misión ha dado su fruto gracias a la generosidad de tantos jóvenes a la llamada de Dios al sacerdocio y, también, a la de tantos fieles que encauzan su amor a la misión y a la evangelización a través de las Obras Misionales Pontificias.