OMPRESS-INDIA (24-06-20) Esta hermana hospitalaria del Sagrado Corazón de Jesús escribe desde Trivandrum, Kerala, en la punta suroccidental de la India, donde con su comunidad realiza una labor asistencial, ahora más necesaria que nunca. “Gracias a Dios en nuestra zona estamos bien, hay casos que hasta ahora parece que los controlaban, pero ahora están aumentando por causa de la llegada de muchos trabajadores que han perdido su trabajo y regresan a sus casas”, dice la hermana Lourdes.

“En otros Estados de la India están mucho peor pues los casos están aumentando mucho más y a este problema se junta el regreso a casa de miles de personas que trabajaban en otros Estados”, añade. “Es una tragedia (dicen que solo se vivió cuando la independencia) pues hay muy pocos medios de transporte, aunque el Estado en algunas zonas ha facilitado dichos medios. Las distancias son enormes, muchos mueren por el camino y viven al día y ahora sin trabajo”.

La religiosa cuenta que son “una comunidad de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús. Estamos aquí dos hermanas españolas y tres hermanas jóvenes nativas que se están formando profesionalmente. El 2017 abrimos un centro para enfermas mentales principalmente de la calle y actualmente tenemos 45. Nuestra misión es de acogida y cuidado integral de estas enfermas y buscarles la familia. Esperamos que pase pronto esta pandemia que está afectando a nuestro mundo y que Dios tenga piedad de todos, sobre todo de los que más necesitan. Gracias por vuestro apoyo y oración”.

Las Hermanas Hospitalarias llegaron a la India en 2001. Tienen tres casas y todas las hermanas suplen una de las carencias de la India, ya que el campo de la Psiquiatría no está muy desarrollado, por lo que las necesidades en esta especialidad son cuantiosas. Sólo hay 43 hospitales en todo el país dedicados a la salud mental, tienen escasez de psiquiatras y enfermeras especializadas. Además la mayoría de la población con necesidades de atención mental no accede a los recursos, porque sus medios y situación no se lo permiten. Por eso, cuentan ellas mismas que tienen un campo abierto para su carisma en favor de los enfermos mentales, carisma recibido por su fundador San Benito Menni que no dudó en decir que los enfermos son “vivas imágenes de Jesús” y aplicó en sus tratamientos, ciencia y caridad. Ellas dicen que la asistencia prestada por las hermanas en la India, en las comunidades que tienen, es un granito de arena aportado a la salud mental: “Una labor insignificante para la inmensidad del país, pero inmensa para cada persona atendida”.