OMPRESS-HONG KONG (26-03-19) La Universidad China de Hong Kong lanza una serie de conferencias sobre la historia misionera de la ciudad. En la presentación de esta iniciativa el 23 de marzo, el padre Louis Ha Ke-loon, director del Centro de Estudios Católicos de la universidad, explicaba que adentrarse en esta historia no implica únicamente recordar hechos, sino que es un proceso de toma de conciencia de lo que nuestros antepasados nos dejaron. Ese es el objetivo de “Historia de la Iglesia de Hong Kong en el siglo XX”, que comenzando con la primera conferencia de este sábado concluirá en diciembre. Colaboran de manera conjunta el Centro de Estudios Católicos, la oficina del archivo diocesano de Hong Kong y el periódico semanal diocesano Kung Kao Po.

El sacerdote italiano Gianni Criveller, profesor de Teología de la Misión y Cristología, y especializado en la historia de la recepción del cristianismo en China, fue el primer ponente de esta serie. En su conferencia habló de la historia y la labor del Instituto Pontificio de Misiones Extranjeras (PIME). Recordó cómo los misioneros italianos llevaron a cabo la evangelización en Hong Kong a través de la creación de comunidades y parroquias cristianas, a través de la educación y la formación, y a través de servicios sociales y organizaciones benéficas.

Los misioneros también usaron los medios impresos para proporcionar información a los laicos. De hecho Kung Kao Po (en chino “periódico católico”) tuvo entre sus fundadores en 1928 al padre Andrea Granelli, mientras que su versión en inglés fue iniciada por el padre Nicola Maestrini en 1946.

Establecida como prefectura apostólica en 1841, Hong Kong fue confiada al Instituto de Misioneros Extranjeros de Milán, antecesora de PIME, en 1868. Pocos años después, en 1874, se convirtió en vicariato apostólico, con un misionero del PIME, Timoleone Raimondi, consagrado obispo y primer vicario apostólico.

El padre Criveller animó a los católicos de Hong Kong a tomar ejemplo de quienes les llevaron la fe e implicarse en la labor misionera, porque cada miembro bautizado de la Iglesia tiene su propia vocación a la evangelización.