OMPRESS-FILIPINAS (14-02-18) La Marcha por la Vida que tradicionalmente une a toda la Iglesia católica filipina en su apuesta contra el aborto, sumará este año a su convocatoria la lucha contra otras amenazas contra la vida.

Se trata de amenazas como los asesinatos de sospechosos de traficar con drogas, o la declaración de la ley marcial en la parte sur del país. Así lo explicaba el obispo auxiliar de Manila, Mons. Broderick Pabillo. Los asesinatos crean una “cultura de la violencia”. Es lo que ocurre también, decía Mons. Broderick, con la propuesta de restablecer la pena capital en Filipinas.

La Marcha por la Vida, que será el próximo 24 de febrero, quiere serlo “por la vida de cada persona que está siendo víctima de esta cultura de la muerte”, señalaba el prelado filipino.

Además de en Manila, habrá marchas de protesta en otras ciudades de Filipinas, en una oportunidad para que los católicos muestren que están a favor de la vida. La de Manila estará encabezada por el mismo cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de la capital filipina, que también presidirá la Misa con la que finalizará la jornada.

Mons. Broderick Pabillo señaló, en la presentación de esta marcha, que la Iglesia no puede permanecer en silencio ante los casos de asesinatos de sospechosos de ser traficantes de drogas, que se suceden en las calles del país. Es cierto, como apuntaba, que “los casos de asesinatos extrajudiciales han disminuido, pero todavía ocurren. Muchos mueren en esta guerra contra las drogas”.

 

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