OMPRESS-AUSTRALIA (10-07-20) La Iglesia australiana celebró el “Domingo Aborigen y de los Isleños del Estrecho de Torres”, una jornada de solidaridad con los pueblos aborígenes del país y de concienciación en al amor entre las personas. Se trata de una jornada organizada por el Consejo Católico Aborigen (NATSICC), el organismo nacional que se ocupa con exclusividad de las cuestiones indígenas dentro de la Iglesia. En las diócesis australianas, los consejos aborígenes católicos han sido y son importantes impulsores del diálogo entre culturas.

Mons. Columba Macbeth-Green, obispo de la diócesis australiana de Wilcannia-Forbes, con motivo de esta jornada recordaba el “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Un mandamiento, decía, “que no suele repetirse en los debates públicos, tal vez porque parece obvio. Quizás también porque es difícil. Pero, ¿podría ser que la razón por la cual los australianos no indígenas no han logrado la reconciliación con la gente de las Primeras Naciones de Australia es porque no nos amamos lo suficiente? Las recientes protestas en Australia como resultado del asesinato de George Floyd han puesto de relieve la duradera fractura en nuestra comunidad”.

“No cuestiono la buena voluntad de la comunidad no aborigen. No digo que no hayamos progresado, ni que no haya una gran distancia por recorrer. La gran mayoría de la gente quiere el bien de los primeros pueblos de Australia. Pero, ¿cómo podemos entender mejor las quejas y el dolor de la comunidad aborigen e isleña del estrecho de Torres? ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar para lograr la reconciliación? ¿Cómo podemos amarnos más?”

“Las familias son excelentes lugares para aprender sobre el amor. Sí, hay familias disfuncionales y violentas, pero la mayoría son lugares maravillosos de sacrificio y compasión. La mayoría de los padres aman a sus hijos, incluso cuando les cuesta comprenderlos, incluso cuando no están de acuerdo. A medida que los niños crecen, acaban haciendo las mismas concesiones con sus padres porque los aman. ¿Cómo podemos hacer que Australia se parezca más a una familia amorosa, donde no estemos anotándonos puntos unos contra otros, sino que estemos realmente desesperados por el bienestar de todos nuestros hermanos y hermanas?”.

“La distancia y el aislamiento dan como resultado que muchos australianos no indígenas no conozcan a nadie que sea aborigen, especialmente a una persona aborigen en problemas. Es mucho más difícil amar a las personas que no conocemos. Es mucho más fácil olvidar los problemas que a los que se enfrentan personas a los que no vemos. Tristemente, la Iglesia católica en otros tiempos ha sido parte del problema en el pasado de nuestro país. Pero estoy convencido de que debemos ser parte de una solución actual – guiados por nuestros hermanos y hermanas indígenas y en colaboración con muchos otros”.