OMPRESS-CENTROÁFRICA (27-06-19) Los obispos de la Conferencia Episcopal de Centroáfrica, reunidos en una asamblea en la ciudad de Bossangoa, publicaban este domingo un mensaje titulado “Que el fuerte no se jacte de su fuerza” (Jeremías 9, 22). En este mensaje, los obispos centroafricanos ponen de relieve que la celebración de los 125 años de evangelización es una oportunidad para reafirmar que el Evangelio que anunciaron los primeros misioneros sigue siendo palabra de liberación para los oprimidos, exhortación a la justicia y don de paz que viene de Cristo.

La preocupante situación del país lleva a los prelados a señalar la gente está cansada de la hipocresía que acompaña a la firma de los diversos acuerdos que se han llevado a cabo en el país. Acuerdos que, denuncian, son firmados e inmediatamente violados por los mismos signatarios. Hace cinco meses se firmó un acuerdo de paz en Jartum, Sudán, pero ha sido llevado a la práctica de manera lenta y frágil. Es el octavo acuerdo desde que se desatara la crisis en Centroáfrica en el 2013, lo que equivale a un acuerdo firmado cada año.

A pesar de todo ello recuerdan que el gobierno, gracias al apoyo del Alto Comisionado para los Refugiados, de la Misión de las Naciones Unidas en África Central (MINUSCA) y otros agentes, ha repatriado con éxito a centroafricanos que llevaban años exiliados. Aún así, todavía hay miles de desplazados internos y muchos refugiados que esperan ansiosamente volver a sus hogares. Los obispos señalan que los verdaderos debates, que pueden ayudar al país a avanzar hacia la paz y la reconciliación, a menudo se sacrifican en el altar de los intereses egoístas.

El mensaje aprecia los esfuerzos cada vez mayores del gobierno, dirigidos hacia la protección de las poblaciones del país y apoya que este proceso se extienda a todo el territorio nacional. Los obispos condenan enérgicamente las últimas masacres perpetradas contra poblaciones civiles indefensas y el atroz asesinato de la misionera española Inés Sancho en Nola. Exigen que quienes han cometido estos crímenes sean detenidos y llevados ante la justicia.

Los obispos recuerdan, además, que la Iglesia debe seguir siendo signo y medio de unidad y de reconstrucción en medio de las injusticias y sufrimientos. Estas injusticias y sufrimientos, señalan, corren el riesgo de desviar a los fieles del camino de Dios y crear una espiral de venganza y un ciclo de violencia. También reflexionaron sobre cómo la Iglesia puede ayudar a los centroafricanos a reparar su relación con sus prójimos y con su nación, es decir, sobre cómo reconstruir los puentes rotos entre comunidades, para devolver el sentido de humanidad a aquellos que lo han perdido y que fácilmente sacrifican la vida humana a los ídolos del tener, del poder y del orgullo.