OMPRESS-FILIPINAS (4-11-20) El pasado domingo, el paso del super tifón Goni, en la región de Bicol, al sur de la isla filipina de Luzón, provocó la huida de más de 390.000 personas y al menos 20 víctimas. Con ráfagas de viento de hasta 290 km/h, 20.000 hectáreas de cultivos han quedado arrasadas. La Iglesia filipina ha abierto las puertas de todas sus instalaciones para acoger a los miles de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares. El tifón Goni ya es considerado el más violento del año y, quizás el más violento desde que el tifón Haiyan se cobrara casi 6.000 víctimas en 2013.

Los medios de Filipinas han desvelado que algunas de las víctimas, una veintena, fallecieron debido a deslizamientos de tierras en las cercanías del volcán Mayon. Estos deslizamientos han arrasado casas, puentes y carreteras en las localidades de Daraga y Santo Domingo. El gobierno filipino ha cuantificado en 20.000 las hectáreas de cultivos arrasadas, sobre todo campos de arroz y cocoteros arrancados de raíz, con 20.000 agricultores afectados.

La Iglesia filipina ha hecho un llamamiento al país y al mundo para ayudar a las víctimas del tifón más fuerte del mundo este año. Mons. José Colin Mendoza Bagaforo, obispo de Kidapawan y presidente de Caritas Filipinas explicó que los fondos se destinarán, en estos primeros momentos, a proporcionar alimentos, agua y refugio de emergencia a las personas en las zonas más afectadas. Los equipos de atención rápida de la Iglesia ya se han desplegado, mientras que los voluntarios y los equipos de respuesta diocesanos continúan ayudando a los evacuados en varias parroquias.

El padre Treb Futol, de la diócesis de Sorgoson, explicaba a UCA News que su parroquia ha puesto en marcha un comedor para atender a los refugiados. Por su parte, el padre Ranhilio Aquino, de la diócesis de Tuguegarao, en el norte de Luzón, pedía ayudas para las víctimas del tifón. “Muchos de ellos están temblando de frío y se ven privados de un techo”, explicaba, mientras intentan salvar sus pocas pertenencias.