OMPRESS-PERÚ (24-04-20) Los ocho vicariatos apostólicos de Perú, a través de sus pastores, advierten de la vulnerabilidad de sus gentes, sobre todo, de los pueblos indígenas, y de la necesidad de prestar una especial atención a los más pobres y necesitados. Es lo que afirma el comunicado hecho público por los ocho obispos que tiene como encabezado el texto del Papa Francisco en Querida Amazonia: “Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida”.

Son verdaderos territorios de misión que, como los más remotos del Congo o de Sudán, reciben el apoyo directo de las Obras Misionales Pontificias, y donde también se vive la amenaza de la pandemia. Pero como dicen estos obispos misioneros: “no todos estamos en las mismas condiciones de responder a ella. Las desigualdades sociales dejan desprotegidos a los más débiles, haciéndolos más vulnerables ante el covid-19”.

Los obispos reconocen el gran esfuerzo que realiza el gobierno por llevar ayuda a la población más necesitada. Sin embargo, constatan que muchas personas pobres no han sido beneficiadas porque no están incluidas en el padrón. “Estas deficiencias se agravan cuando son padecidas por los pueblos indígenas de nuestra Amazonía, la población más indefensa ante esta pandemia”, señalan. “Tienen niveles de desnutrición más altos que el resto de la población nacional; además, existe un creciente aumento de enfermos de diabetes e hipertensión. Hay que señalar que en los últimos años y producto de la pobreza cada vez mayor en las zonas rurales, miles de ellos han migrado, viven hacinados en las periferias de las ciudades y son víctimas de la exclusión por parte del Estado con una deficiente cobertura sanitaria, la cual se hace más evidente ante esta pandemia”, explican. Se trata de cientos de personas, entre ellos también indígenas amazónicos, que se desplazaron a trabajar a las regiones agrícolas de la costa y que ahora intentan regresar a sus comunidades. Ya no tienen ingresos económicos y están padeciendo condiciones extremas de falta de alimentos y recursos mínimos para su sobrevivencia, por eso, desde estos vicariatos misioneros exhortan “a los gobiernos regionales de la Amazonía a que pongan especial énfasis en apoyarlos para el regreso a sus comunidades, asegurándose que cumplan rigurosamente los protocolos de seguridad dispuestos por el MINSA (Ministerio de Salud). En este sentido, especial preocupación nos causa la extrema vulnerabilidad de los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial (PIACI) pues, si esta pandemia llegara a sus territorios, tendría consecuencias desastrosas que harían peligrar su supervivencia”.

Urgen al gobierno, en coordinación con las organizaciones indígenas y populares, “a establecer una estrategia sanitaria de emergencia adecuada a la realidad indígena y rural de la Amazonía, la cual deberá tener en cuenta la diversidad cultural, heterogeneidad existente y los saberes indígenas. Asimismo, con la participación de las organizaciones indígenas y populares, es necesario implementar una estrategia que asegure alimentos y productos de higiene y limpieza para afrontar en mejores condiciones la pandemia y la cuarentena durante los siguientes meses”.

“La Iglesia sigue viva y su caridad no descansa”, aseguran y ponen “a disposición de las autoridades sanitarias nuestros espacios físicos. Desde las Cáritas vicariales y parroquiales, ofrecemos también nuestros recursos humanos y económicos para aliviar esta crisis. Y siendo Cristo Resucitado el mayor tesoro que la Iglesia puede ofrecer, ahora más que nunca, nos sentimos unidos en la oración con todo el Pueblo de Dios y con todas las personas de buena voluntad”. El comunicado lo firman los obispos vicarios de los Vicariatos Apostólicos de San Ramón, Requena, San José del Amazonas, Jaén, Puerto Maldonado, Yurimaguas, Pucallpa e Iquitos.