OMPRESS-MARRUECOS (16-01-19) El Papa Francisco visitará Marruecos el 30 y el 31 de marzo. Las dos diócesis del país ‒presididas ambas por obispos españoles‒ se preparan para recibirle. El anfitrión es monseñor Cristóbal López Romero, obispo de Rabat; en esta diócesis están las dos ciudades que visitará el Papa: Casablanca y Rabat. La diócesis hermana de Tánger presidida por otro obispo español, el franciscano Santiago Agrelo, está trabajando conjuntamente con Rabat para dar la mejor acogida al Papa. El vicario de esta diócesis el padre Simeón Czeslaw Stachera, que también director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Marruecos, explicaba cómo esta visita del Santo Padre puede dar un gran impulso al tema de las migraciones y la libertad religiosa en Marruecos, pero también en todo el mundo.

El padre Stachera, de paso por Madrid, ha explicado que la visita la están preparando “con lo que ya somos, el reconocimiento de nuestra identidad: una Iglesia minoritaria, en salida, una Iglesia del encuentro… Reconociendo que estamos en medio del Islam, en el corazón de los musulmanes, en un Evangelio de praxis cotidiana. Estamos muy contentos. Se ha preparado todo en un tiempo récord, el anuncio se dio en noviembre y en cinco meses tendremos al Santo Padre entre nosotros. La preparación es sencilla: ser lo que somos y mejorar lo que somos”.

Explicaba el religioso polaco que, en la diócesis de Tánger, “la lengua de nuestro encuentro es el español, pero casi todos hablamos francés y muchos dominan el árabe. Nuestro trabajo es la caridad con el mundo musulmán. Es un lenguaje de encuentro, Evangelio del amor de Jesús hacia el más pobre, pero también hacia el diferente. La frase que acompaña a nuestra Iglesia es que Dios se regocija en lo diferente, permite aprender de lo diferente para embellecer lo nuestro; en este caso, lo diferente es el Islam”.

En cuanto al tema de los inmigrantes, cuenta el padre Stachera que “actualmente se habla de entre treinta y cincuenta mil personas las que están en movimiento por Marruecos. En general entran por la frontera argelina y atraviesan Marruecos, que geográficamente es la parte más cercana a España, a Europa. Nosotros abrimos nuestras puertas… Saben que en la Iglesia encontrarán acogida, la palabra que les calienta, que atiende a su dignidad humana”. Además las iglesias se llenan de vida y color. En Al Hoceima, dice, “aparecieron unos 40 estudiantes africanos que obligaron al padre Secundino, un misionero franciscano que ha utilizado toda su vida el español, a aprender de golpe francés, y ha hecho este esfuerzo con más de 70 años, para aprender por lo menos la pronunciación y poder celebrar la misa en francés”.

Sobre los cerca de 80 religiosos españoles presentes en Marruecos, explica que “son los fieles de siempre, los que llegaron en su juventud a Marruecos y no lo han dejado nunca. Nos han acogido, yo soy de la semilla joven que llegó hace 18 años, y me sentí muy acogido por los religiosos españoles, entre ellos el hermano Antonio Alcalde, el padre Manuel Corullón, muchas hermanas religiosas que han sido para mí como madres, como padres, que me han enseñado a entrar en las realidades marroquíes”.

La labor en Marruecos, es “entrar en el encuentro, sobre todo en el conocimiento del otro, del diferente. Para ello tengo que tener mi identidad propia muy fuertemente arraigada en Cristo. Si Cristo habita en mi corazón no hay miedo, se crea amistad, se crea encuentro, se crea una humanidad nueva, que es lo que Dios quiere”.

 

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