OMPRESS-TAILANDIA (15-03-21) La misionera granadina, María Teresa Gómez, escribe desde su misión en Tailandia. Religiosa de la Congregación de Santo Domingo, esta misionera, natural de Loja, cuenta la labor que llevan adelante ella y su comunidad de misión. Una misión que recibe ayudas de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera, pero son estas hermanas las que dedican sus desvelos diarios a ayudar a niñas a que sean mujeres de futuro, formadas y dueñas de su destino.

“Nuestra misión está en el noreste de Tailandia, en la provincia de Udon Thani. Somos tres religiosas dominicas de la Congregación Santo Domingo, dos españolas, Oliva Vico y yo, y una venezolana, Neyda. Este año se ha incorporado una religiosa de la Congregación Hijas de la Cruz, natural de Costa de Marfil y estamos viviendo una experiencia intercongregacional.

El objetivo de nuestra misión Casa Hogar Nuestra Señora del Rosario, es acoger a niñas de familias de escasos recursos económicos y algunas además, en peligro de abusos por parte de los padrastros y darles una formación integral para que tengan un futuro digno y contribuyan al bien de la sociedad.

Les ofrecemos un hogar, donde tienen cariño, alimentación, vivienda digna. Las formamos como mujeres en valores humanos, en las tareas domésticas, y como cristianas, con la formación y práctica de nuestra religión. Aunque algunas niñas son budistas, todas participan de la misma formación y actividades. Queremos darles una formación integral, formación del corazón, formación de las manos y formación de la inteligencia, como nos inculcó nuestra Fundadora, Madre Teresa Titos. Las matriculamos en colegios religiosos donde pueden estudiar el Bachillerato completo, que aquí en Tailandia es de 6 años y las preparamos para recibir los sacramentos. Participan en las actividades de nuestra Parroquia, que es la catedral y en los encuentros de jóvenes y en los de la Santa infancia.

Vamos a comenzar el curso número 12 de la Casa Hogar. En el curso número 11, que ya está finalizando, hemos tenido 25 niñas. De las niñas que llegaron el primer año, cuando aún estudiaban Primaria, ya han finalizado la carrera universitaria 2 chicas, otra la terminará en el nuevo curso y otras 2 en el siguiente. Algunas cuando terminan el bachillerato se ponen a trabajar. Otras hacen el Bachillerato elemental que son tres años y comienzan estudios de contabilidad, secretariado, enfermería, que duran tres años.

Os agradecemos si podéis orar para que las chicas budistas lleguen algún día a pedir el bautismo, hasta ahora solo lo ha pedido una chica, y para que el Señor nos regale vocaciones nativas para seguir evangelizando en este país. Gracias a los colaboradores, amigos de esta misión, podemos sufragar los gastos que conllevan la acogida en la Casa Hogar, los estudios de las niñas y los de las más jóvenes. También agradecemos la ayuda de la Obra de la Santa Infancia. Oramos a diario por todos los bienhechores”.