OMPRESS-NEPAL (18-03-19) Se llama Martha Park Byongsuk, aunque en el barrio de chabolas de Bus-Park, donde siempre está para ayudar, la conocen como Sister Martha. El barrio está en Pokhara la segunda ciudad más poblada de Nepal, y es el típico slum o barrio de favelas sin agua corriente y donde la vida es muy difícil. De hecho, la mitad de la población urbana de Nepal vive en estos slums.

Según informa Global Sisters Report, Sor Martha pertenece a la Congregación de las Hermanas de San Pablo de Chartres y su presencia y la de sus hermanas de congregación ha cambiado la vida a los habitantes. Hacen comidas y las llevan al barrio. Han creado la St. Paul’s Happy Home para acoger a los niños y que puedan continuar sus estudios.

Con su hábito gris y su gorro de paja, Sister Martha, recorre con su bolsa al hombro el barrio, en la bolsa un estetoscopio y un aparato para medir la tensión. El slum, desde la llegada de las hermanas en el 2009, ha cambiado mucho. En este barrio marginal todo el mundo carecía de recursos. Los niños no podían ir a la escuela y la gente no tenía atención médica. Algunos, por no tener, no tenían ni casa.

Ahora los niños tienen alimentos nutritivos, tratamientos médicos y pueden ir a la escuela y reciben becas para seguir con su educación. Las Hermanas de San Pablo de Chartres llevaban adelante en Corea del Sur un gran hospital, que entregaron a la Archidiócesis de Seúl cuando decidieron ir a Nepal, un país más pobre, para servir a la gente mediante la creación de pequeñas clínicas, una de ellas en Pokhara.

Bus-Park, el slum, estaba sucio y la gente no tenía agua potable. Sólo al llegar, durante seis meses, Sister Martha y sus hermanas organizaron campamentos médicos de una semana de duración para los residentes de Bus-Park, con la ayuda de 30 médicos y asistentes de la facultad de medicina de la Diocesan Peacemaker Foundation de Seúl.

Después empezaron a reunir a los niños del slum una vez a la semana para que se pudieran bañar y alimentar. Fue en 2011 cuando lanzaron la Happy Home, a la que los niños van después de la escuela, tienen una comida, se bañan y estudian hasta la noche. Hoy son 120 los niños que se cuidan en esta casa.

También se han organizado talleres para enseñar a los adultos a tener limpias sus casas, aunque el problema es la falta de agua corriente, por lo que también, gracias a la ayuda de voluntarios llegados de Corea, las hermanas han logrado hacer baños y duchas comunitarios. Pero, en este caso, el sueño de Sister Martha sería que todos los hogares tuvieran agua corriente, algo que seguro que consigue…