OMPRESS-INDIA (17-11-20) Esta religiosa de las Misioneras de Cristo Jesús, en una carta escrita el mismo día del Domund, recuerda su vocación y hace un recorrido por lo que ha sido su vida misionera, que se ha desarrollado sobre todo en la India.

“Hoy la Iglesia celebra, el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe – El Domund. La fe, el gran don que recibimos con el Bautismo y que nos da la capacidad para ver los acontecimientos de la vida con la mirada de Dios. Hoy, desde que desperté, comencé a recordar el proceso de mi vocación misionera. Fue a mis 9 años, en el Colegio de Trinitarias de Valencia. Don José Boir, Secretario de Misiones de Valencia, como preparación del Domund, vino a hablarnos de los que no conocían a Jesús, y había monjitas y sacerdotes que iban a esas partes, misiones, para hablarles de Jesús. Me pareció aquello tan heroico que pensé, cuando sea mayor yo también iré. Aun recuerdo con que ilusión en este Domingo del Domund salíamos con las huchas a poner banderitas y pedir una limosna para las Misiones.

Terminé el bachiller, estudié Farmacia en Granada. En mi cuarto año murió mi padre. Él sabía que yo tenía vocación de ser misionera y antes de morir me dio la bendición y me dijo: termina Farmacia y luego haz la voluntad de Dios.

Así lo hice. Terminé Farmacia, estuve un año con mi madre y entré en las Misioneras de Cristo Jesús, congregación fundada en Javier, Navarra, en el año 1944 para todas, trabajar en Misiones. Terminé el noviciado y me destinaron a India. Un año en Pamplona haciendo prácticas en el laboratorio del Hospital Provincial, dos anos en Londres para aprender inglés y trabajar en el laboratorio de un Hospital.

El Obispo de Shillong, NE de India, quería un Hospital Católico. Dos de nuestras hermanas habían terminado Medicina en Valencia y fueron ya a India, Shillong. Yo, farmacéutica, completaría el equipo.

Les pregunté que había para el laboratorio y me dijeron que una habitación vacía, ni siquiera una mesa. Una compañera me sugirió escribir una circular a través del Colegio Farmacéutico de Valencia pidiendo ayuda. La experiencia fue preciosa y me animó a escribir a otros Colegios Farmacéuticos. El de Cádiz respondió con gran generosidad.

El 23 de agosto de 1962 salí del Puerto de Marsella en el barco Vietnam camino de India, para nunca más volver. Fue después del Concilio Vaticano que se dijo que los misioneros debían volver para renovarse y así lo hice yo después de ocho anos. Fue a mi vuelta en el año 1971 cuando visité otros Colegios Farmacéuticos, les hablé de mi trabajo en las misiones y mi deseo de hacerles participar con su colaboración.

Comencé en la Mision de Sonapahar, con 90 pueblos en un radio de 50 km, sin ninguna ayuda médica. Mi experiencia en el Hospital me ayudó para poder ayudar a la pobre gente física y espiritualmente. Preparé Asistentas de Salud que podían atender a los pacientes de las enfermedades más corrientes: malaria, diarrea e infecciones de garganta.

La diócesis de Shillong se dividió en tres diócesis .El Obispo de Nongstoin, a la que pertenecía Sonapahar, me llamó para encargarme de la formación de las pequeñas Comunidades de Base de su diócesis. Vivir la fe y compartirla en pequeños grupos. Por 21 años estuve en la Mision de Sonapahar.

Siguiendo los pasos de San Francisco Javier que murió queriendo entrar en China, nosotras las MCJ entramos en China para trabajar en una leprosería. Se necesitaba una hermana profesa para acompañar a las hermanas jóvenes que estaban en China aprendiendo chino. Me ofrecí para acompañarlas y partí para allí. A mi edad no estaba dispuesta para aprender chino. Viví en Cantón donde había una colonia de extranjeros. Cónsules, directores de empresas, eran católicos de habla inglesa. Necesitaban una persona para preparar a sus hijos para la Primera Comunión. Me pidieron ese trabajo y eso hice por un año.

A mi vuelta de China a India he estado acompañando y dando formación cristiana a jóvenes que desean ser Misioneras de Cristo Jesús. Es mi misión. Actualmente tenemos 10 de ellas que estudian el preuniversitario. Yo les doy la formación cristiana.

Y mientras tanto el Virus Corona llegó de China y se extendió al mundo entero. Por dos meses India lo paralizó todo sin que nadie pudiera moverse. Se controló la epidemia pero como la gente pobre vive del jornal diario, ¿cómo podían vivir? La Iglesia y gente de buena voluntad, todos colaborando, y se distribuyeron paquetes de alimentos. En Shillong la epidemia no es tan fuerte como en el resto de India. Gracias a Dios estamos todas bien. ¿Qué quiere Dios de todo esto? En Shillong la gente es muy responsable guardando distancias y llevando todos mascarilla. Deseo que todos vosotros/as y familias estéis todos bien y libres del virus Corona. Cada día en la oración de comunidad rezamos por vosotros y vuestras intenciones”.