OMPRESS-ISLAS MAURICIO (24-05-19) La isla Mauricio, en pleno Océano Índico, tiene el tamaño de la isla de Tenerife y todos los años vive una peregrinación multitudinaria que culmina en la noche del 8 al 9 de septiembre, y que tiene como destino un pequeño santuario, la “cave du Père Laval”, en la localidad de Ste-Croix. Allí está enterrado el beato Jacques Désiré Laval, el misionero que fue el apóstol de la isla, beatificado por el Papa Juan Pablo II en 1979. Se trata de una peregrinación que lleva celebrándose un siglo y medio, con miles de personas, no importa su religión, que se acercan a rezar ante la tumba del “Père Laval”.

Este año, sin embargo, la visita del Papa cambiará el calendario y este año la peregrinación se realizará un día antes, el 7 y 8 de septiembre. En el que será el sexto viaje internacional del Papa Francisco de este año 2019, el Santo Padre viajará a Mozambique, Madagascar y las Islas Mauricio del 4 al 10 de septiembre. El día 9 acudirá al santuario-cueva para rezar.

El padre Laval, el “apóstol de los negros”, como era conocido, desembarcó en Port-Louis, la capital de la Isla Mauricio, en 1841. Estaba a cargo de la población de color y formó un grupo de antiguos esclavos, que se convirtieron en sus más cercanos colaboradores. Con ellos construyó escuelas y centros de oración por toda la isla. Siempre estaba cerca de los enfermos, y también de quienes estaban en las prisiones.

Quienes han intentado explicar el amor de los habitantes de esta isla del Océano Índico por el padre Laval, consideran que se basa en que curó física y moralmente a todo un pueblo. Así fue en los años de 1854 a 1856 cuando se sucedieron en Mauricio dos epidemias, una de cólera y otra de varicela, y todo el mundo vio cómo el padre Laval se dedicó hasta la extenuación a los enfermos y moribundos.