OMPRESS-CAMBOYA (20-04-20) El vicario apostólico de Phnom Penh, Mons. Olivier Schmitthaeusler, escribe sobre los días de la Semana Santa y los aniversarios que celebra la Iglesia de Camboya, entre ellos, su resurrección tras decenios de persecución. Tras un mes de aislamiento de la población la vida normal se ha empezado a retomar en este país del Sudeste asiático, aunque todavía están prohibidos los encuentros religiosos.

En una larga carta escrita a sus hermanos de las Misiones Extranjeras de París, Mons. Olivier cuenta que “con el anuncio de la preparación de la ley sobre el estado de emergencia, le pedí a cada sacerdote que se estableciera en una comunidad del Vicariato, desde el Domingo de Ramos hasta el Año Nuevo camboyano, para celebrar, claro está sin los fieles. Pero esta presencia es preciosa para las comunidades, que a menudo son pequeñas y nuevas en las aldeas. Yo mismo me instalé en la parroquia Notre-Dame du Sourire, a 90 kilómetros de Phnom Penh. Fui párroco durante diez años en esta parroquia, que reúne a la comunidad camboyana más grande del Vicariato, así como a una gran parte de los programas de educación y desarrollo”. El misionero francés cuenta que celebra allí todos los días. La Iglesia a través de su personal e instituciones ha hecho todo lo posible para difundir las buenas prácticas de higiene y cuidado ante la pandemia, aunque, reconoce el obispo misionero, todo esto “dejará consecuencias duraderas para los más vulnerables”.

Pide oraciones: “Me gustaría confiar a su oración nuestros 70 catecúmenos, que deberían haber recibido el sacramento del bautismo durante la noche de Pascua. Que se mantengan fuertes en su nueva fe. Rezo para que el domingo de Pentecostés, 31 de mayo, podamos reunirnos nuevamente y bautizarlos en la alegría del Espíritu. También les confío a nuestros cuarenta sacerdotes del Vicariato de Phnom Penh”.

En cuanto a los aniversarios: “Ayer, jueves 16 de abril, celebramos los doce años del descubrimiento de la estatua de la Virgen de Lourdes por un pescador musulmán en el río Mekong. Se ha convertido en un lugar de peregrinación nacional e internacional”. En esta ocasión sólo estuvo allí el sacerdote misionero David Journault, sacerdote Fidei Donum de la diócesis de Laval, para celebrar misa y cantar las maravillas de Dios con la Virgen María. El obispo de Phnom-Penh ya consagró Camboya, su Iglesia, sus familias, a la intercesión de Nuestra Señora del Mekong.

Al día siguiente tuvo lugar otro aniversario: “Este año, celebramos el 45 aniversario de la ordenación episcopal del primer obispo camboyano: Mons. Joseph Chhmar Salas, ordenado en secreto por Mons. Yves Ramousse, el 14 de abril de 1975, bajo fuego de cohetes en la Iglesia de Notre-Dame en Phnom Penh. El 17 de abril de 1975, los jemeres rojos entraron a Phnom Penh y evacuaron la ciudad. Mons. Chhmar Salas se fue al noreste del país (Tangkauk) donde murió en 1977. Es el proto-mártir en nuestra lista de 14 mártires, cuya causa de beatificación está en marcha desde el 15 de mayo de 2015”. Además “este año, también celebramos el 30 aniversario de la Resurrección de la Iglesia en Camboya (14 de abril de 1990), el día en que el padre Émile Destombes pudo celebrar la Pascua en un cine (Chenla) en Phnom Penh. El apagón eléctrico que tuvo lugar dejó solo la llama del cirio pascual en aquel cuarto oscuro. ¡Jesús está vivo! Esto es lo que celebramos treinta años después, en nuestro mundo invadido por la oscuridad de la muerte, el miedo y la soledad. ¡Jesús está vivo! Las últimas palabras de Mons. Salas a Mons. Ramousse, el 17 de abril de 1975, antes de partir a recorrer los polvorientos caminos de Camboya fue “hable de nosotros al mundo”.