OMPRESS-REPÚBLICA CENTROAFRICANA (12-11-20) “Se acabaron los enfrentamientos y las muertes, pero el país aún no está bajo el control del Estado y hay una gran pobreza y subdesarrollo. Es difícil encontrar una salida a la miseria”, es lo que dice el carmelita Federico Trinchero, desde su misión en Bangui, República Centroafricana. En una entrevista concedida al SIR, la agencia de noticas de la Conferencia Episcopal Italiana, expresa su esperanza de que la situación mejore en este país, quizá entre los cinco más pobres de la tierra, se tome la lista o la estadística que se tome.

En la República Centroafricana, tras de años de conflicto y de un acuerdo de paz firmado el año pasado, ha comenzado la cuenta atrás para las próximas elecciones presidenciales. La primera vuelta tendrá lugar el 27 de diciembre. Si no hay una victoria aplastante de un candidato, la segunda vuelta será en febrero o en marzo de 2021. La cita es parte del camino de pacificación del país que también recordó el Papa Francisco, durante el encuentro en el Capitolio, en Roma, el pasado 20 de octubre, al rezar por las muchas situaciones de crisis que sufre el mundo. En este país en el corazón de África con cinco millones de habitantes, escenario desde 2013 de un conflicto entre los rebeldes Seleka (islamistas) y anti-Balaka (cristianos), la vida transcurre ahora con bastante tranquilidad, al menos en la capital, Bangui. Afortunadamente el covid-19, como en muchos otros países africanos, tuvo poco impacto, con 4.866 casos y 62 muertes desde el comienzo de la pandemia. Los problemas endémicos permanecen igual: pobreza, falta de servicios de salud y educación… Y todavía hay 641.000 desplazados internos y 622.000 refugiados en otros países africanos, de los cuales aproximadamente la mitad está en Camerún, los demás entre la República Democrática del Congo, Chad y Sudán. Minusca, la misión de paz de las Naciones Unidas, también sigue presente en el país. En el contexto de este proceso, se destaca la ausencia de un Estado fuerte, capaz de tomar iniciativas por el bien de la población. Este es el aspecto que más destaca al padre Federico Trinchero, Carmelita Descalzo en Bangui, desde hace 10 años. Los carmelitas tienen varias misiones en la República Centroafricana, tanto en zonas urbanas como en aldeas de la sabana, con actividades de evangelización y promoción humana, y miles de alumnos en sus escuelas.

En el plano político, “el país está a la espera de las elecciones”, observa el misionero. “En las últimas semanas no ha habido ataques con víctimas. Aunque se siga diciendo que tres cuartas partes del país están bajo la influencia de los rebeldes, estamos en una fase de relativa calma. En Bangui, la vida es normal y tranquila”. Las tensiones entre religiones también parecen haberse resuelto, pero “todavía hay zonas a las que los musulmanes aún no han vuelto”.

Esto “no significa que exista una verdadera paz y seguridad”, especifica el religioso. “Los problemas de la República Centroafricana persisten, sobre todo la falta de una presencia fuerte y significativa del Estado. Se han acabado los enfrentamientos y las muertes, pero el país aún no está bajo el control del Estado y hay una gran pobreza y subdesarrollo. Es difícil encontrar una salida a la miseria”. En Bangui, dice, la única señal positiva es la apertura de varias obras de construcción con la consiguiente oportunidad de empleo. “Pero no creo que hayamos avanzado y hay una gran diferencia con respecto a antes. He visitado otros países africanos y se percibe un clima diferente, con gobiernos tomando iniciativas, a pesar de las dificultades”.

“Espero que quien gane pueda amar a este país”, concluye el padre Trinchero, “porque durante demasiados años solo hemos mirado los intereses personales y la gente está un poco cansada de este sistema. Aquí parece que todo depende del exterior, tanto en la actividad económica como en otras temas”.