OMPRESS-BRASIL (19-06-20) Así se llama la campaña lanzada ayer en Brasil por varias organizaciones católicas para proteger a las comunidades y líderes amenazados, primer fruto coordinado del Sínodo sobre la Amazonia del pasado mes de octubre de 2019. “La vida de un hilo” se habría lanzado en marzo, pero la pandemia lo hizo imposible. Los viajes se suspendieron y el seminario de formación de quienes iban a llevar adelante la campaña en los diversos territorios se tuvo que hacer de forma virtual. Hoy participan más de 100 líderes de comunidades, para multiplicar en los territorios las acciones de “La vida de un hilo”.

La fecha escogida para el lanzamiento, de este mes de junio, se ha buscado que coincida con los 5 años de la publicación de la Encíclica Laudato Si’, del papa Francisco, que trata del cuidado con la casa común, con el territorio y con los pueblos que en ella habitan. Esta es la primera acción después del Sínodo para la Amazonia de octubre de 2019, con el tema “Amazonia: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral”. La realidad de las comunidades y líderes amenazados fue uno de los clamores que se destacaron en las múltiples consultas realizadas en la región, como se expresa en el Documento Final del Sínodo: “Es escandaloso que líderes y hasta comunidades sean criminalizados, simplemente por el hecho de reivindicar sus propios derechos” (DF, 69).

De acuerdo con datos de la Comisión Pastoral de la Tierra/CPT, de la Conferencia Episcopal Brasileña, de 1985 a 2019, fueron asesinadas 1.973 personas del campo, y sólo 122 casos de estos casi dos mil llegaron a juicio, con un número insignificante de condenados. “La vida de un hilo” busca dar amplia visibilidad a la gravedad y a la intensificación de la violencia contra quien defiende los derechos socioambientales, aprovechar la red capilar de las comunidades expuestas a situaciones de riesgo y amenazas, para que se organicen y protejan a sus miembros, preservando la memoria ancestral.

Entre las organizaciones que lanzan “La vida por hilo” están entre otras el Consejo Indígena Misionero (CIMI), la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y Caritas Brasileña, entre otras muchas. Se buscan tres objetivos fundamentales: promover y fortalecer mecanismos no violentos de defensa y autoprotección de comunidades y líderes amenazados; denunciar a nivel nacional e internacional la difusión de la cultura del odio, de las amenazas y la impunidad; y defender y promover políticas públicas de protección a comunidades y líderes amenazados por su lucha en defensa de los Derechos Humanos y de sus territorios tradicionales.