OMPRESS-SIRIA (21-06-18) Desde que comenzara la guerra civil en Siria, Infancia Misionera no ha dejado de financiar pequeños proyectos dirigidos a los niños de Alepo, principales víctimas de este conflicto que parece no tener fin. Son proyectos coordinados por la Iglesia católica armenia, como es el caso del respaldo económico a la Escuela Mesrobiana As-Salam de Kamechli, donde 135 alumnos están inscritos. Sus familias no pueden colaborar prácticamente con nada en el mantenimiento del colegio, dada la situación económica precaria que viven todos debido a la guerra civil.

También se ayuda a la Escuela Haygazian de Hassaké. Sus 213 alumnos sufren las consecuencias de la tragedia que ha barrido Siria. Y a pesar de la situación, cuenta el arzobispo armenio de Alepo, Mons. Boutros Marayati, los niños siguen acudiendo a catequesis en los cuatro centros que, contra viento y marea, mantienen en Alepo. Las ayudas que reciben de otros niños del mundo, a través de Infancia Misionera, les ayudan también a tener espíritu misionero, a ser solidarios con otros niños del mundo y a ser pequeños misioneros con su ejemplo de vida, en un ambiente en el que la mayoría de los niños son de religión musulmana. De hecho el número de católicos armenios en Alepo era sólo de 17.000 antes de la guerra. Hoy, desgraciadamente, serán menos.

También se ayuda al programa nutricional de la Iglesia en Alepo, que se implementa en todas las escuelas y centros de la diócesis. En total, este año se han enviado 34.700 dólares para unos 11 proyectos. Son pequeños pasos para evitar una realidad que denunciaba en los últimos años el mismo Mons. Boutros: “Alepo se muere”. Y es que en esta “guerra civil los que pagan el precio más alto son los civiles, comenzando por los niños “, lamentaba.