OMPRESS-ROMA (2-09-19) “Dove solo l’anima arriva” (adonde solo llega el alma, Bolonia, Emi, 2019) es el título del libro de Mónica Mondo que recoge algunas de las entrevistas con misioneros comprometidos con realidades tan difíciles como inolvidables. Se trata de entrevistas realizadas para el programa “Soul”, del canal católico italiano Tv2000.

El prólogo del libro ha corrido a cargo de Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, y primer laico en presidir una congregación vaticana. El texto, publicado en L’Osservatore Romano, explica que gracias al libro “viajamos desde la Madagascar del padre Pedro hasta el Japón del padre Tosolini, desde las favelas de Buenos Aires, donde el Papa Francisco se encontraba como en casa, hasta el corazón herido del África profunda, donde la violencia sin sentido contra los más pequeños no es la última palabra, porque las mujeres como Sor Rosemary son capaces de encender la esperanza donde el infierno parece haber encontrado un hogar”.

El libro lleva al lector “espiritualmente ante el muro que separa a israelíes y palestinos que rezan con Sor Donatella un rosario de lamentos y esperanza”; penetra “en el territorio de la cultura con maestros del pensamiento como José Tolentino Mendonça y Timothy Radcliffe”; choca “con la pobreza deshumanizadora del Sudán del Sur del padre Moschetti”, y se une “al camino de la cruz de los emigrantes de México del padre Rigoni”, además de encontrarse con “la esperanza indomable de la hermana Bertelli, una nueva madre para muchos niños discapacitados de Bangkok”.

Estos encuentros con los misioneros, subrayó el Prefecto del Dicasterio de la Comunicación, muestran cómo, al final, el Evangelio sigue siendo “siempre noticia”: son historias de vida capaces de reavivar “en nosotros la pasión por el Evangelio”, porque las palabras de los religiosos entrevistados por la autora se muestran “vibrantes de testimonio apasionado y de caridad incansable”, en la medida en que son pronunciadas por “personas que han apostado toda su vida por la débil fuerza de Jesucristo, una fuerza que cambia la vida de los que aceptan encontrarlo a través de la fragilidad del testimonio”. Son “milagros que el Evangelio todavía hoy sabe hacer, esos milagros que los misioneros encuentran en los rincones más remotos de la tierra, comprobando una vez más que Dios siempre nos precede, que el amor es más fuerte que el miedo y que la vida prevalece sobre la muerte”.