OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (17-03-20) En el año 2019 el sarampión provocó 6.000 muertos en la República Democrática del Congo, tres de cada cuatro eran niños. Y es que ellos son las principales víctimas de esta enfermedad que en el mundo occidental suele ser residual. Los datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que el brote de sarampión en el Congo comenzó en 2018 pero no se declaró la epidemia hasta junio de 2019, cuando el número de casos se triplicó. Desde el inicio del 2019, unas 310.000 personas contrajeron el sarampión en este país, lo que lo convierte en el mayor brote de sarampión de la última década y el mayor del mundo en activo actualmente. La Organización Mundial de la Salud recomienda tomar dos dosis de la vacuna contra el sarampión y que aproximadamente el 95% de la población esté inmunizada. En República Democrática del Congo, la cobertura en 2018 fue solo del 57%.

Esta falta de vacunación se debe a que la situación de violencia, en muchas zonas del Congo, hace que el personal sanitario tenga dificultades para llegar a las zonas más remotas. Estos enfrentamientos provocan a su vez desplazamientos de población que hacen que la enfermedad se extienda. Según datos de ACNUR de finales de 2019, los países situados en la llamada Región de los Grandes Lagos albergaban a 905.573 refugiados congoleños y solicitantes de asilo. Dentro del país, hay más de 4,5 millones de desplazados internos; uno de cada cinco son niños menores de cinco años.

Los obispos del Congo en su mensaje del año pasado “Liberad a mi pueblo” enumeraban entre las “situaciones preocupantes” la inseguridad que como un mal endémico perdura en zonas como Sud-Kivu y Tanganyka con el sarampión, que “sigue provocando numerosas víctimas entre nuestros compatriotas”. Por eso, pedían un “cambio radical en el comportamiento personal, social y político”.