OMPRESS-PAPÚA-NUEVA GUINEA (31-01-19) Este lunes, en una conferencia de prensa, el padre Giorgio Licini, misionero del PIME y secretario de la Conferencia Episcopal de Papúa-Nueva Guinea, presentaba una carta abierta al primer ministro de este país de Oceanía sobre la difícil situación de los solicitantes de asilo y refugiados en la isla de Manus y los que están internados en el Hospital Internacional del Pacífico en Port Moresby, la capital.

La isla de Manus, territorio de Papúa-Nueva Guinea, es uno de los centros establecidos por las autoridades australianas, para “procesar” a las personas “no autorizadas” que llegan por mar a Australia. Son los conocidos “Offshore Processing Centres”. Se establecieron según la “Solución del Pacífico”, el nombre con que se conoce en Australia a la política de estos centros de detención fuera de las fronteras australianas. Fue la respuesta australiana a una situación muy parecida a la que ocurre en el Mediterráneo y Europa.

En la carta del secretario de los obispos de Papúa al primer ministro Peter O’Neill, se hace referencia a la situación de los internos: “Con gran pesar y con un intenso sentimiento de tristeza, le informo sobre mis recientes visitas a la ciudad de Lorengau en la isla de Manus y al Hospital Internacional del Pacífico (PIH) en Port Moresby. En las dos ubicaciones, tuve la desgarradora experiencia de establecer contacto con el terrible nivel de desesperación en el que viven los refugiados y los solicitantes de asilo. No me refiero a las condiciones logísticas en que se encuentran los hombres, que parecen ser decentes en cuanto a seguridad, limpieza y respeto por parte del personal nacional y extranjero”.

“Mi preocupación se refiere más bien a su rápido y deteriorado estado de salud, que está haciendo que los actos de autolesión e intento de suicidio sean algo cotidiano: tres casos solo durante los dos días que estuve en Manus del 20 al 22 de enero. Aunque el viaje a Manus y los centros de detención pueden resultar difíciles para su apretada agenda, le invito a visitar la sala de cuidados intensivos de UI de PIH en 3 Mile. Encontrará instalaciones de salud bien mantenidas y personal extremadamente amable y profesional, pero también se reunirá con una veintena de refugiados y solicitantes de asilo en un deplorable estado de salud mental combinado con otras dolencias que afectan su sistema cardíaco y respiratorio, insuficiencia renal, fracturas de huesos, etc. PIH y el sistema de salud de PNG en general no pueden hacer frente a este tipo de enfermedades y su situación no permite que estas personas busquen atención médica independiente y autónoma en otros lugares”.

El religioso apelaba al sentido de la humanidad y a la responsabilidad del primer ministro. Al que pide que acabe con la situación, poniéndose en contacto con el gobierno de Australia, porque “una vez logrado el objetivo de ‘detener los barcos’, su detención – de los internados – equivale ahora a crueldad y simple tortura física y mental”.

 

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