OMPRESS-GUINEA-BISSAU (20-04-20) Un grupo de misioneros de la zona de Paraná llevan adelante la Misión Católica San Pablo VI en Guinea-Bissau, el pequeño país de la costa occidental africana. La nueva pandemia de coronavirus cambió la rutina de los misioneros en esta misión. Aunque el país todavía tiene pocos infectados con la enfermedad y ninguna muerte (50 casos confirmados a día de hoy), y en la región en la que viven los misioneros no ha habido ningún caso, se han suspendido las actividades pastorales, como medida preventiva.

En Guinea-Bissau trabajan un nutrido número de misioneros brasileños en Bafatá y Bissau. Las diócesis brasileñas de Paraná crearon en 2015 una misión en la diócesis de Bafatá. El país tiene un territorio de 36.125 kilómetros cuadrados de área, menos que Extremadura, con una población estimada de 1,6 millones de personas. Sufre, como muchos países africanos, de falta de energía y carencias graves en salud y educación.

Enfrentados a esta realidad, y conscientes del compromiso evangélico de “cuidar la vida”, los misioneros están llevando a cabo una labro de concienciación de la población sobre la prevención. Al menos una vez a la semana, visitan “tabancas” (pequeñas comunidades o pueblos distantes, en lugares de difícil acceso) y llevan productos de higiene, como jabón y lejía, y también carteles con ilustraciones de cómo desinfectarse las manos adecuadamente.

Aunque Guinea-Bissau tiene el portugués como idioma oficial, cada comunidad o grupo étnico tiene su propio dialecto y no siempre se comprende el portugués o criollo (idioma nativo común). Por eso, se ha grabado la información de prevenir el coronavirus en varios dialectos-idiomas: criollo, balanta, fula, mandiaco y árabe, para que todos puedan entender. Esto ha sido muy eficaz y parece que las comunidades entienden la importancia de las medidas preventivas. Sin embargo, en una visita a la tabanca de Poel Kana, el jefe de la tabanca, el señor Dam, agradeció a la Iglesia por cuidarlos, pero expuso su dificultad. Hay dos pozos que, debido a la estación seca, están casi secos, ofreciendo dos o tres cubos de agua diarios para cada familia. Por lo tanto, tendrán que elegir entre lavarse las manos con frecuencia o usar agua para cocinar, sin mencionar los animales que han muerto de sed. Se espera que la temporada de lluvias en Guinea-Bissau, cuando se vuelven a llenar los pozos, comience a mediados de mayo.