OMPRESS-COLOMBIA (5-05-20) Los obispos colombianos de 15 diócesis y vicariatos apostólicos misioneros han hecho un llamamiento ante la situación de los pueblos de las cuencas de los dos grandes ríos, el Amazonas y el Orinoco. La Iglesia expresa así su preocupación por la situación de vulnerabilidad en la que viven las comunidades indígenas, y la necesidad de replantear el sistema sanitario de estos territorios ubicados en la periferia geográfica de Colombia.

“Reconocemos el gran esfuerzo que realiza el Gobierno por otorgar ayuda a la población más necesitada. Sin embargo, lo exhortamos, a actuar de manera eficiente, al constatar que muchas personas en condiciones económicas precarias y que no están incluidas en los programas de ayuda, no han podido acceder al circuito de entrega de víveres o dinero”, subrayan estos 15 obispos.

Unidos a la petición de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC); los obispos piden un diálogo urgente entre el gobierno nacional, las estructuras del gobierno propio y los organismos de consulta y concertación de los pueblos indígenas, para implementar un plan de acciones urgentes en los territorios para mitigar la pandemia y promover el autocuidado. Diálogo que debe tener en cuenta la diversidad cultural y los saberes indígenas.

Como acompañantes de las comunidades indígenas, los pastores recuerdan que las organizaciones indígenas y populares deben participar en la puesta en marcha de una estrategia que asegure alimentos y productos de higiene y limpieza para afrontar la cuarentena y la pandemia en mejores condiciones. Dirigiéndose a la población de la región Amazónica, animan a todos a seguir cumpliendo con las medidas decretadas por el Gobierno Nacional, reconociendo que son difíciles de cumplir, porque desde antes de presentarse esta crisis por el covid-19; la población amazónica y en especial los indígenas, campesinos y afros; ya vivían en una situación de pobreza estructural, en condiciones de inseguridad alimentaria y malnutrición, sin acceso a la salud y al agua potable.

Y pese a los dolores y ausencias de la población Amazónica, los obispos recuerdan que la Iglesia sigue viva y su caridad no descansa. Por eso estarán a disposición de las autoridades sanitarias en sus espacios físicos y desde las Pastorales Sociales vicariales y parroquiales, continuarán ofreciendo sus recursos humanos y económicos para aliviar esta crisis.