“Enamorados de Cristo, los jóvenes están llamados a dar testimonio del Evangelio en todas partes, con su propia vida. No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos” (Papa Francisco).

Por el bautismo todo cristiano está llamado a cooperar con la misión universal de la Iglesia; los misioneros son enviados en nombre de la Iglesia -en nombre de todos los cristianos- para cumplir con este derecho y deber de todo cristiano y extender el Evangelio por el mundo entero. Estamos unidos a ellos y ellos necesitan de nuestra colaboración, de nuestro apoyo y de nuestra solidaridad. En esta etapa del itinerario de preparación para el Mes Misionero Extraordinario “La misión, brújula para los jóvenes” vamos a contemplar diversas maneras de cooperar con los misioneros.

Como dice el papa Francisco en su carta al Cardenal Filoni: “Benedicto XV dio un gran impulso a la missio ad gentes, proponiéndose despertar la conciencia del deber misionero, especialmente entre los sacerdotes. Esto responde a la perenne invitación de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15). Cumplir con este mandato del Señor no es algo secundario para la Iglesia; es una «tarea ineludible», como recordó el Concilio Vaticano II (AG 7)”.

  1. Crecemos en la amistad con Jesucristo

Dice el Papa en su carta al Cardenal Filoni que el Mes Misionero Extraordinario debe servir para “promover iniciativas e intensificar de manera especial” aquello que promueve el espíritu misionero. Lo primero que indica es la oración de la que afirma que es “alma de toda misión”. La primera forma de colaborar con la misión de la Iglesia es la oración.

  1. Escuchamos el testimonio de los misioneros y misioneras

El vídeo “Jóvenes y misión” recoge la experiencia de jóvenes que han colaborado con los misioneros formándose, yendo a conocer de cerca su entrega y ayudando en su labor evangelizadora.

  1. Reflexionamos el texto para nuestra formación

“Estos aspectos de la vida de Jesús pueden resultar inspiradores para todo joven que crece y se prepara para realizar su misión. Esto implica madurar en la relación con el Padre, en la conciencia de ser uno más de la familia y del pueblo, y en la apertura a ser colmado por el Espíritu y conducido a realizar la misión que Dios encomienda, la propia vocación. […] Necesitamos más bien proyectos que los fortalezcan, los acompañen y los lancen al encuentro con los demás, al servicio generoso, a la misión. Jesús no los ilumina a ustedes, jóvenes, desde lejos o desde afuera, sino desde su propia juventud, que comparte con ustedes”. (Christus vivit, 30.31)

  1. Nos comprometemos con la misión

“Enamorados de Cristo, los jóvenes están llamados a dar testimonio del Evangelio en todas partes, con su propia vida. […] «¿Adónde nos envía Jesús? No hay fronteras, no hay límites: nos envía a todos. El Evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor». Y nos invita a ir sin miedo con el anuncio misionero, allí donde nos encontremos y con quien estemos, en el barrio, en el estudio, en el deporte, en las salidas con los amigos, en el voluntariado o en el trabajo, siempre es bueno y oportuno compartir la alegría del Evangelio. Así es como el Señor se va acercando a todos. Y a ustedes, jóvenes, los quiere como sus instrumentos para derramar luz y esperanza, porque quiere contar con vuestra valentía, frescura y entusiasmo”. (Christus vivit, 175.177)

Comparte en las redes sociales tu experiencia misionera con el hashtag #VeranoMisión.

 

Oración del Mes Misionero Extraordinario

Padre nuestro,

tu Hijo Unigénito Jesucristo

resucitado de entre los muertos

encomendó a sus discípulos el mandato de

«id y haced discípulos a todas las gentes».

Tú nos recuerdas que a través de nuestro bautismo

somos partícipes de la misión de la Iglesia.

Por los dones de tu Santo Espíritu, concédenos la gracia

de ser testigos del Evangelio,

valientes y tenaces,

para que la misión encomendada a la Iglesia,

que aún está lejos de ser completada,

pueda encontrar manifestaciones nuevas y eficaces

que traigan vida y luz al mundo.

Ayúdanos a hacer que todos los pueblos

puedan experimentar el amor salvífico

y la misericordia de Jesucristo,

Él que es Dios y vive y reina contigo,

en la unidad del Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos.

Amén.