OMPRESS-BANGLADESH (2-02-18) Todo comenzó en el puerto de Chittagong, hoy la segunda ciudad de Bangladesh y en aquel entonces un emporio comercial. Fueron los mismos comerciantes portugueses los que transmitieron el evangelio y ya, más tarde, en 1598, llegaron los primeros misioneros, los jesuitas Francisco Fernandes y Domingo de Sousa, que construyeron las primeras iglesias. En la Iglesia del Espíritu Santo de Dacca reposan los restos de aquellos primeros misioneros. Es una historia de fe, pero también de cercanía a un pueblo, que hoy vive una pobreza extrema.

Curiosamente la presencia de los portugueses sigue presente en los apellidos, casi

El obispo de la archidiócesis, Mons. Moses M. Costa, ha hecho un llamamiento a los fieles, a los religiosos para que celebren los cinco siglos de esta “herencia de fe”: “Nuestra fe en Cristo es un don precioso de Dios que vino a través de los misioneros. Necesitamos conocer nuestra herencia de manera que podamos celebrar nuestra riqueza de fe para convertirnos en una iglesia viva, participativa y nueva”.

El jubileo de estos 500 años que comenzaba el pasado 10 de diciembre tiene como lema “Herencia, Celebración y Renovación”. La celebración final del jubileo será el noviembre, a la que se espera que acuda el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.