OMPRESS-VENEZUELA (17-12-18) El Consejo Misionero Nacional y la Red Eclesial Panamazónica hacían público el pasado viernes un duro “comunicado ante los acontecimientos de violación de los derechos humanos de los Indígenas Venezolanos”. Estos dos organismos comunitarios y de la Iglesia – que están preparando la celebración del Sínodo de la Amazonia querido por el Papa Francisco – condenan la violencia que el Estado venezolano está ejerciendo contra los indígenas. El documento está firmado por Mons. Jonny Eduardo Reyes, Obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, Venezuela, y por el obispo emérito de dicho vicariato y presidente de la Red Eclesial Panamazónica, Mons. José Ángel Divasson, misionero español durante décadas en Venezuela.

“La situación de dolor e injusticia”, señalan, “que viven hoy nuestros hermanos del Pueblo Pemón en Canaima, Estado Bolívar, así como los obscuros acontecimientos sucedidos en la comunidad de Picatonal (Municipio Atures del Edo. Amazonas, 04 Noviembre 2018) y los permanentes abusos de los que son víctimas las comunidades indígenas, por parte de miembros de las Fuerzas Armadas Nacionales, de grupos irregulares de la guerrilla y del hampa común, nos mueven a levantar la voz de denuncia y solidaridad”.

En el comunicado citan además un nuevo caso, ocurrido el 8 de diciembre, que provocó la muerte de Charlie Peñaloza Rivas de la comunidad indígena de Canaima y dejaron heridos a otros dos indígenas de la etnia pemón.

Denuncian el “maltrato, vejación y humillación que sufre por los órganos de seguridad del Estado Venezolano”, por lo que “los grupos indígenas se preguntan ¿Hasta cuándo?”. Señalan además el desastre de la minería ilegal, en la que participan hasta las mismas autoridades. Todo esto lleva a que “la situación social generada en los territorios al sur del Orinoco, es inhumana y hostil a la vida decente”.

“Los indígenas de nuestras comunidades cristianas y los misioneros que les sirven… exigimos justicia y respeto a todos los hermanos indígenas, especialmente para con aquellos que sufren el peso de la exclusión y el irrespeto continuo, así como con los que viven el dolor por la pérdida de sus familiares”.

Po todo ello, condenan “la violencia de Estado que maltrata la dignidad de los pueblos indígenas y les arranca vidas por el afán de dominio territorial y de aprovechamiento ilícito de las riquezas de esas tierras ancestrales”.