OMPRESS-BURKINA FASO (4-02-20) Los fieles católicos de Burkina Faso realizaban la tradicional peregrinación nacional al santuario mariano de Yagma este domingo 2 de febrero. Llegados de las provincias y de la capital, Uagadugú, así como de Níger, lo han hecho, y con el acompañamiento espiritual de los obispos de la Conferencia Episcopal que une a ambos países, rezaron porque volviera la paz a esta tierra que ha sufrido repetidos ataques terroristas. La peregrinación tenía como tema “Iglesia familia de Dios, anuncia el Evangelio para la misericordia y la paz”.

Con las primeras luces del día, numerosos fieles recorrían los principales ejes de la capital burkinesa con destino al santuario, situado a las afueras de Uagadugú. El obispo de la diócesis de Dori, Mons. Birfuoré Laurent Dabiré, presidente de la Conferencia Episcopal de Burkina-Níger, fue el celebrante principal de la Celebración Eucarística. Antes del rezo del rosario que precedió a la misa, el arzobispo de Uagadugú, el cardenal Philippe Ouédraogo recordó el simbolismo de la fecha del 2 de febrero, Fiesta de la Presentación de Cristo y que se dedica a la vida consagrada. También se celebró el 75 aniversario de la diócesis de Nouna. El prelado invitó a los fieles cristianos de Burkina y Níger a unirse en misión, dada la situación de inseguridad en estos dos países, en especial en Burkina, que acababa de experimentar un nuevo ataque terrorista. Hubo un momento de silencio y plegaria en memoria de todas las víctimas civiles y militares del terrorismo. También se recordó a las numerosas personas desplazadas, y el cardenal y los fieles rezaron por la conversión de los terroristas. Un momento especial de la peregrinación fue la adoración del Santísimo Sacramento, que recorrió el recinto del santuario para derramar un torrente de gracias sobre los peregrinos.

La peregrinación al Santuario de la Virgen en Yagma se celebra desde 1968. Se trata de un santuario que los mismos fieles propusieron, un lugar de oración para reunirse y encontrarse con la Madre de Dios. Lo que comenzó siendo una “peregrinación entre parroquias”, es ahora el centro nacional de peregrinación, que acoge a los fieles de Burkina Faso y de los países vecinos. El santuario, la gruta y las instalaciones se han ido levantando poco a poco gracias a la generosidad de los mismos fieles.