OMPRESS-SUDÁFRICA (24-04-18) La archidiócesis católica de Johannesburgo ha celebrado este sábado 21 de abril, los 200 años de la presencia de las Iglesia católica en Sudáfrica. En una misa multitudinaria se ha rendido homenaje a quienes hicieron posible esta presencia en el país. Una oportunidad, según informaba la Conferencia Episcopal Sudafricana, para analizar la situación actual y ver la mejor manera de llevar a cabo la obra de Dios en la tierra, a través de la justicia, la paz, la misericordia y el amor.

La misa, al aire libre, se celebró en el terreno sobre el que se edificará el Santuario Mariano de Nuestra Señora de la Misericordia. Se espera que este lugar santo sea la referencia para el culto mariano de la archidiócesis y de otras zonas de Sudáfrica. Los católicos de Johannesburgo han podido así celebrar este bicentenario y conocer el lugar que albergará el santuario al que han contribuido generosamente, a pesar de la mala situación económica atravesada en los últimos años.

Ha sido también una oportunidad para recordar a los misioneros que trajeron el Evangelio al país, y su aportación a la educación y a la asistencia sanitaria. Mons. Buti Tlhagale, arzobispo de Johannesburgo, en su homilía, tras mencionar a algunos de ellos no dudó en decir: “Nos elevamos sobre hombres de gigantes, los muchos misioneros llegados de Europa, cuya labor todavía puede verse en los muchos hospitales y clínicas que llevan nombres de santos”. Sobre todo destacó el ejemplo de las religiosas que “hicieron escuelas donde no había escuelas” y ofrecieron educación “sobre todo a los niños negros, que habían experimentado el dolor de la segregación racial”. Destacó el legado positivo de estos hombres y mujeres, una historia indeleble de quienes, en la mayoría de los casos “nunca volvieron a sus patrias y jamás volvieron a ver a sus familias”.