OMPRESS-ITALIA (23-09-20) La religiosa italiana fue asesinada en Somalia el 17 de septiembre de 2006 en Somalia. Esta Misionera de la Consolata era tan consciente del peligro que solía decir que había una bala que llevaba su nombre. Jaime C. Patias, IMC, Consejero General para América de los misioneros de la Consolata publica, en la página web de esta congregación misionera, un texto en el que recuerda que el pasado 17 de septiembre celebraron la memoria de la beata Leonella Sgorbati, misionera de la Consolata, mártir del diálogo y del perdón, cuyas últimas palabras fueron: “Perdono, perdono, perdono”.

Leonella era enfermera y fue martirizada en Somalia un domingo 17 de septiembre de 2006, mientras cruzaba la calle después de dar clases en el hospital de Mogadiscio, donde trabajaba. Leonella Sgorbati fue asesinada a tiros por dos extremistas islámicos. El musulmán Mahamud Mohammed Osman, su guarda-espaldas, también murió.

Fue enterrada en el cementerio del Hospital de Nazareth, en Kiambu, a unos 30 kilómetros de Nairobi, Kenia, pero, tras el anuncio de su beatificación en 2018, sus restos fueron exhumados y trasladados a la capilla de las Misioneras de la Consolata de Nairobi. Leonella no es la única misionera de la Consolata beatificada en el este de África. La primera fue la hermana Irene Stefani, también italiana, que murió en 1930 y fue beatificada en 2015, que era conocida como “Nyaatha”, madre de misericordia, por sus desvelos por los enfermos, los pobres y los desfavorecidos.

La hermana Matimu, misionera de la Consolata keniana, cuyos primeros votos como religiosa los recibió la beata cuando era su superiora, contaba que la hermana Leonella “solía decir que sabía que había una bala que llevaba su nombre, pero que aún no había llegado; y admitía que tenía miedo, pero luego añadía que cuando hay miedo no hay amor y yo estoy aquí para amar a esta gente”. Por eso decidió permanecer en Somalia a pesar del peligro.