OMPRESS-BURKINA FASO (17-06-19) La Conferencia Episcopal de Burkina Faso y Níger, que une a los obispos de ambos países hacía público un comunicado la semana pasada sobre la situación en ambos países, “víctimas de repetidos ataques terroristas en los últimos años”. A pesar del esfuerzo de las fuerzas de seguridad y del ejército, los ataques terroristas se han intensificado y tienen un claro sesgo religioso, señalan los obispos.

En el documento los obispos hacen un triste balance de estos últimos ataques: secuestro de un sacerdote el 17 de septiembre de 2018 en Bomoanga, Níger; herido otro sacerdote el 13 de mayo de 2018 en Dolbel, en el norte de Níger; el 15 de febrero de 2019, asesinato del misionero salesiano español Antonio César Fernández en Nohao, Burkina; secuestro de otro sacerdote en Djibo, el 17 de marzo; cuatro fieles católicos, un protestante y tres albañiles fueron asesinados en Zeky, el día de Viernes Santo; el 13 de mayo en Dablo eran asesinados el párroco y cinco fieles; al día siguiente, cuatro fieles más eran asesinados en Singa, cuando volvían de una procesión, además de otros cuatro files en Toulfe. El 28 de abril, era atacado un lugar de culto protestante en Silgadji, con la muerte del pastor y cinco de los fieles.

“La lista es larga, demasiado larga, de muchos otros secuestros y asesinatos de líderes religiosos, tradicionales y administrativos aquí y allá, maestros, miembros de las Fuerzas de Defensa y Seguridad y muchos otros”. Por eso, condenan todos “estos actos bárbaros de violencia, secuestro, asesinato, destrucción de propiedad pública y privada, actos de profanación de lugares y objetos de culto y otros lugares sagrados”. Y uno de los temores que expresan es la posible hambruna que de todo esto se derive, “dados los movimientos de las poblaciones obligadas a huir de estos abusos, abandonando sus campos y otros bienes”.

Los obispos animan a los ciudadanos de Burkina Faso y Níger a permanecer unidos a pesar de la pruebas, a “cultivar la cohesión entre los diferentes componentes de nuestros pueblos para evitar caer en las trampas de los terroristas”. Y a los cristianos les pide de una manera especial que intensifiquen “las medidas de prudencia y vigilancia a nivel individual y comunitario en un clima de fe y esperanza”. Y, sobre todo, que sigan “siendo discípulos y testigos de quien ha ganado su victoria no por la violencia sino por el amor; en otras palabras, conquistar el mal con el bien”. Porque “es en la solidaridad y el amor sincero de nuestro país que eventualmente derrotaremos a aquellos que quieren dividirnos sembrando odio en nuestros corazones y provocando conflictos”.