OMPRESS-TOGO (23-06-20) En un comunicado expresan su profunda preocupación por lo que ocurre en Togo, “con su procesión de muertos, viudas, huérfanos y miseria”, y agradecen a Dios que el covid-19 no haya dejado tantas víctimas como en otros lugares. Togo ha visto muchos asesinatos en los últimos tiempos. Algunos a la luz del día, como el reciente asesinato de un joven lavacoches, Mohamed, tiroteado en Lomé por un soldado.

“Los asesinatos de los últimos meses”, señalan los obispos reunidos en Asamblea estos días, “están dando la voz de alarma sobre la gravedad de la situación”. Nadie está a salvo ni ninguna categoría social, como el padre de familia asesinado a tiros fríamente en Adakpamé, e incluso un teniente coronel, comandante de la Brigada de Intervención Rápida (BIR), asesinado cobardemente de noche en su oficina: “Todos estos asesinatos y otras formas de violencia muestran que ningún togolés, sea cual sea su rango y donde quiera que esté, está realmente a salvo”. Lo que más lamentan los obispos togoleses es el hecho de que los autores de estos actos reprensibles, a menudo bien conocidos, disfrutan de impunidad. Por eso denuncian la presión que sufren los familiares de las víctimas y los intentos de corrupción para que se acepte lo inaceptable”.

Tras expresar su compasión y cercanía a las víctimas de toda esta violencia e injusticia, así como el ofrecimiento de sus plegarias por las almas de todos los “hijos e hijas violentamente arrebatados de nuestro afecto”, los obispos de Togo pedía que los autores de las violencias y asesinatos fueran llevados ante la justicia.

Este pequeño país de África está sufriendo una doble crisis, la causada por las disputas electorales y políticas, y las numerosas irregularidades de las elecciones celebradas este pasado febrero y de las que surge parte de la violencia que sufre el país, y la pandemia de coronavirus. Sobre esto último volvían a insistir a todos los fieles y ciudadanos para que guardasen las medidas de prevención recomendadas, mientras abogan a favor de reapertura progresiva de lugares de culto en estricto cumplimiento de estas medidas. Agradecían al Señor el haber ahorrado hasta ahora a Togo – ha tenido 569 enfermos y sólo 13 fallecidos – las penalidades sufridas en lugares como Europa.

Aún así los tres grandes seminarios del país tuvieron que cerrar y suspender la preparación de los seminaristas que tuvieron que volver a sus respectivas diócesis. Los formadores de estos seminarios han presentado un informe detallado de las actividades que se han llevado a cabo en los dos primeros trimestres y las propuestas para poder llevar a cabo, conforme se suavicen las medias contra el coronavirus, el cierre del curso académico.