OMPRESS-VENEZUELA (12-07-18) Con el título “No temas yo estoy contigo”, los obispos de Venezuela hacían pública ayer una exhortación sobre la situación del país en la que presentan una imagen sin tapujos de la terrible situación que atraviesa el país que califican “como una “gran tribulación, que afecta a la vida de los venezolanos y compromete seriamente su futuro”.

El análisis de la situación no podría ser más desolador: “La mayor parte de la población no cuenta con los medios para hacer frente a la monstruosa hiperinflación. La calidad de vida de los venezolanos, ya sumamente precaria, se deteriora día a día. A los graves problemas que reiteradamente hemos puesto de relieve en nuestras exhortaciones y comunicados, relativos a las áreas de la alimentación, la salud, los servicios públicos (agua, electricidad, comunicaciones, vialidad), la seguridad personal, el empleo y el ingreso, se suman ahora los de la circulación y venta del efectivo y el del transporte público. En este último caso, siendo evidente la desaparición paulatina del parque automotor, la improvisación de medios de transporte sin control ni seguridad ha sido ocasión de tragedias en distintos puntos del país, con pérdida de vidas humanas y mayores dolores para numerosas familias”.

Y no dudan en señalar que “el principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual. El gobierno se presenta ante el país como víctima de manejos externos e internos. Esto no es más que la confesión de la propia incapacidad para manejar el país”.

Identifican las prácticas del ejecutivo venezolano para perpetuarse en el poder y “las actitudes de prepotencia, autoritarismo y abuso de poder, así como la constante violación de los derechos humanos, van acumulando sobre sus autores un rechazo que las generaciones futuras les reclamarán”. Consideran además que el país está en diáspora porque “una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración”, con sus consecuencias terribles. “Venezuela espera la vuelta de sus hijos para reemprender el camino de un sano progreso”.

Los obispos venezolanos animan “a la sociedad civil a ofrecer sus talentos y capacidades para explorar soluciones. Hay muchas personas comprometidas con el país, sus comunidades, sus familias. Existe en el venezolano mucha creatividad, iniciativa, espíritu de sacrificio: todo ello se manifiesta en un trabajo esforzado y diversas iniciativas de emprendimiento. Ciertamente la situación es abrumadora, pero no nos podemos acostumbrar a la precariedad que tanto humilla a nuestro pueblo”. La misma Iglesia se ha mostrado solidaria: “Nuestras diócesis, parroquias y demás instituciones, a pesar de sus limitaciones logísticas y financieras, han desplegado una amplia campaña de ayuda a los más necesitados, especialmente en lo que se refiere a alimentación y acceso a medicamentos”.

Concluyen recordando el título de la exhortación “No temas, yo estoy contigo”, porque “en sus horas de dolor y prueba, el creyente se toma con más fuerza de la mano de su Señor”.