OMPRESS-FILIPINAS (19-01-21) El pasado 30 de diciembre nueve indígenas tumandok en operaciones policiales en la isla filipina de Panay. Los obispos de la zona se han puesto del lado de los indígenas, víctimas de la guerra del gobierno filipino contra la droga. Son muchos los casos de asesinatos de presuntos delincuentes, denunciados por la Iglesia y las organizaciones civiles, que tienen lugar fuera del sistema judicial y de manera arbitraria.

Por eso, los obispos de las Visayas Occidentales, la región de la que forma parte la isla de Panay, han hecho pública una carta conjunta en la que recuerdan que “¡La vida es sagrada!”. “Compartimos los dolores y las ansiedades de nuestros hermanos y hermanas de la tribu tumandok”, dicen, y se unen al dolor de las familias de los nueve asesinados. Comparten también los sufrimientos de los detenidos en las operaciones policiales. “Condenamos en los términos más enérgicos, todos los asesinatos, y especialmente, los asesinatos de nuestros hermanos – los tumandoks”. Recuerdan, además, la sangre de las “27.000 víctimas de la guerra sin sentido contra las drogas ilegales, que claman a Dios por justicia. Lamentamos que se haya hecho poco o nada para hacer justicia”.

En la madrugada del 30 de diciembre de 2020, una operación conjunta del Ejército de Filipinas y la Policía Nacional de Filipinas, para cumplir 28 órdenes de registro, dio como resultado la muerte de nueve personas y el arresto de 17 miembros y líderes de las tribus tumandok de las aldeas de Tapaz, Capiz y Calinog. Los obispos denuncian que, entre los muertos y detenidos se encuentran líderes de la organización TUMANDUK.

TUMANDUK, una alianza de 17 comunidades de pueblos indígenas, se opone firmemente a la construcción de una mega presa en la zona. Los líderes de esta comunidad indígena creen que debido a su firme oposición al proyecto, se convirtieron en víctimas, siendo tratados como miembros o simpatizantes del grupo terrorista Partido Comunista de Filipinas – Nuevo Ejército Popular. Se está creando “un clima de miedo e incertidumbre entre las comunidades tumandok. El miedo ha obligado a muchos a dejar sus comunidades y emigrar a lugares más seguros”.

En medio de todo esto los obispos alzan su voz y exigen “una investigación exhaustiva por parte de un organismo independiente para conocer qué sucedió realmente el pasado 30 de diciembre de 2020”. También, que se escuchen las protestas legítimas de los tumandok contra la construcción de la mega presa de Jalaur. Piden que la militarización que está teniendo lugar se detenga, para que “nuestros hermanos y hermanas, los tumandok, puedan volver a casa y vivir en paz de nuevo”; que el ejército y la policía sigan estándares éticos en las reglas de actuación en sus operaciones policiales o militares; que se exija que los agentes de policía “usen cámaras corporales en todas las operaciones policiales para proteger a la policía contra acusaciones falsas”. Esto también protegerá a los civiles del uso de la violencia o el abuso de poder, como la creación de pruebas falsas, el arresto ilegal e incluso los asesinatos.

“Todo esto”, concluyen los obispos filipinos, “lo ponemos ante Dios, a través de la intercesión de Nuestra Señora de la Candelaria, patrona de las Visayas occidentales, así como pedimos que esta carta se lea en todas las misas de todas las iglesias de las Visayas occidentales el 24 de enero de 2021”.