OMPRESS-CÁCERES (24-06-19) El periodista Ángel Expósito participó la semana pasada en el XI Congreso Teológico Pastoral que ha tenido en Cáceres. En su intervención, “La Iglesia en las periferias existenciales”, recogió su experiencia con los que él considera sus superhéroes favoritos: los misioneros. Como recoge “Iglesia en Coria-Cáceres”, el actual director del programa radiofónico “La Linterna”, en la COPE, expuso la situación que se vive en muchos países del mundo, las llamadas periferias, que, a su juicio, deberían ser “nuestro centro existencial”.

“La frontera sur de España no es Algeciras o la valla de Ceuta y Melilla, la frontera sur de España es el Sahel, Mali, Nigeria, Níger, Burkina Faso. La frontera oeste de España no es aquí al lado, nuestro límite con Portugal en el Atlántico, no, la frontera de España es América Latina, lo que está pasando en Venezuela es absolutamente España y la frontera este o norte no son los Pirineos o Mallorca y el Mediterráneo, es Europa y el Oriente Medio”, dijo.

Expósito relató algunas de sus experiencias en estos sitios, en los que nadie se atreve a ir y a través de las fotos de sus viajes por el mundo, demostró el compromiso, el valor y la fe de miles de personas de estos países. “Hay gente muy buena por el mundo, en todos estos sitios hay un par de denominadores comunes, te encuentras a mis superhéroes favoritos, los misioneros, monjas y sacerdotes, y a la guardia civil o un soldado”, afirmó. “Yo en esos sitios voy una semana pero hay gente que está un año, dos, tres, como los militares, pero hay gente que está toda la vida, los misioneros y las monjas, que se dejan allí la vida”, subrayó Expósito.

A su juicio, en lugares donde existen dictaduras, estados fallidos o en situación de conflicto armado, hay muchos españoles que defienden la pluralidad, la libertad y a la mujer “y eso en Pakistán, en algunas partes de Egipto, en China, o a los terroristas de Daesh, les molesta mucho”.

En el Chad, frontera con Nigeria, están tres de mis superhéroes: Teresita, Minto e Inés. Inés es una joven camerunesa monja que trabaja recogiendo niñas secuestradas por el Daesh que al volver su familia las repudian porque están poseídas por el demonio, los terroristas, y la mayoría llegan embarazadas. En Chad aprendes que hay tercero, cuarto, quinto y sexto mundo. Vas por la calle y sacas un teléfono móvil y date por detenido. La hermana Inés me contaba la historia de la hermana Gloria, colombiana. Boko Haram irrumpen en la casa y cogen a la novicia más joven y se la llevan. La hermana Gloria era la mayor y dijo que la cogieran a ella porque era mayor y les iban a dar más dinero por el secuestro. Ella sigue secuestrada desde hace dos años y nadie sabe más de ella que una fe de vida.

El 98 por ciento de las mujeres en Mali han sufrido la oblación, desde los 5 a los 90 años. En un colegio gestionado por la hermana Carmen contaba que una de las profesoras fue comprada por la monja. Había tenido su primera menstruación y la iban a casar con el viejo de la aldea, de 70 u 80 años, dándole el doble por la niña la compró. Ahora es la profesora de Francés del colegio.

En Qaraqosh, ciudad por excelencia cristiana en Irak, en una sola noche el Daesh se cargó a cinco mil cristianos pasados a cuchillo en fila, el resto huyó.

Frontera de USA con México, un padre huyó con su hija: “Las maras le habían echado el ojo a su niña, son los pandilleros, delincuentes que se quieren quedar con tu hija de ocho años y sabes que nadie, ni la policía, ni el ejercito, ni el Estado, puede defender a tu niña, ¿qué harías?, yo saldría huyendo, aunque sea con los dientes cruzo el muro”.