OMPRESS-MARRUECOS (11-03-19) El pasado 7 de marzo, la fundación Gabriel García Márquez en Marruecos, la Iglesia Católica de Tetuán y la Sinagoga Nahon de Tánger se han unido con motivo de la próxima visita del Papa Francisco a Marruecos, que tendrá lugar los próximos 30 y 31 de marzo, para celebrar un acto interreligioso en el que han tomado parte Jacob Tordjiman, rabino de Tánger y juez de primera instancia de la misma ciudad; Mons. Santiago Agrelo Martínez, arzobispo de Tánger, e Ismail Bechir Alami, investigador en el Centro de Creencias y Religiones de Rabat que sustituía al anunciado Muley Ali Raissoumi, miembro de la Asociación de Ulemas de Marruecos desde 1971. En este encuentro los tres han hablado de acogida y hospitalidad, antes de firmar un manifiesto a favor de la tolerancia, la convivencia y la paz.

El texto del manifiesto:

“Nosotros, creyentes; musulmanes, cristianos, judíos y personas de buena voluntad en la ciudad de Tetuán, nos queremos comprometer seriamente en la difusión de la cultura de la tolerancia, de la convivencia y de la paz. Por eso, declaramos asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio.

Creemos que Dios ha creado a todas las personas para que tengan vida, y estamos convencidos de que las enseñanzas verdaderas de las religiones invitan a permanecer anclados en los valores de la paz; a sostener los valores del conocimiento recíproco, de la fraternidad humana y de la convivencia común; a restablecer la sabiduría, la justicia y la caridad. Por eso, declaramos que las religiones no incitan nunca a la guerra y no instan a sentimientos de odio, hostilidad, extremismo, ni invitan al terrorismo, a la violencia o al derramamiento de sangre.

Por eso, en el nombre de la fe que profesamos, pedimos a todos que cese la instrumentalización de las religiones con esos fines perversos y que se deje de usar el nombre de Dios para justificar estos actos.

Así mismo, creemos que Dios nos ha creado para conocernos, para cooperar entre nosotros y para vivir como hermanos que se aman. Por eso, queremos invitar a la reconciliación y a la fraternidad entre todos los creyentes, incluso entre creyentes y no creyentes, y entre todas las personas de buena voluntad.

Así pues, queremos continuar esforzándonos en practicar la acogida y la hospitalidad con el pobre y excluido, con el extranjero, inmigrante y refugiado; con el diferente, con el que practica otra religión. La justicia basada en la misericordia es el camino para lograr esta vida digna a la que todo ser humano tiene derecho”.