OMPRESS-REPÚBLICA CENTROAFRICANA (3-05-18) Un sacerdote y 15 fieles fueron asesinados este martes 1 de mayo en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en Bangui, República Centroafricana. El sacerdote asesinado, Albert Toungoumale-Baba, no era el párroco. Estaba celebrando misa como capellán del movimiento Fraternité Saint Joseph, que celebraba su fiesta del 1 de mayo.

Un grupo armado atacó la iglesia durante la misa. Además de los 16 fallecidos, hay más de 60 heridos. Esta iglesia, que se encuentra en un barrio de mayoría musulmana, fue atacada en otra ocasión. Fue el 28 de mayo de 2014, con el asesinato de 18 fieles.

El cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Banghi, ha expresado su condena enérgica de esta masacre. En un mensaje, el cardenal expresaba su dolor por las víctimas y sus familias y se preguntaba: “¿Qué está ocurriendo, está teniendo lugar una manipulación? ¿Hay una instrumentalización, hay una voluntad de dividir el país? ¿Hay una agenda oculta?”. Y añadía: “Desde hace decenios, qué hemos hecho en este país. Golpes de Estado, repetición de rebeliones. El resultado está ante nosotros: muertos, saqueos y destrucción y los dramáticos acontecimientos últimos nos recuerdan que la violencia no es una solución a nuestros problemas”. Pedía para su país “héroes que digan, con una sola voz, no a la violencia, no a la barbarie, no a la autodestrucción”.

En 2013 Tras la caída del antiguo presidente de la República Centroafricana, François Bozizé, aparecieron numerosos grupos armados en el país. El presidente fue derrocado por un golpe de Estado. Tras este golpe de Estado había una coalición de grupos armados de mayoría musulmana, venidos del norte del país, y mercenarios llegados de Tchad y de Sudán. Esta coalición, llamada Seleka, se replegó hacia el norte tras la intervención del ejército francés en diciembre de 2013. Como reacción a estos ataques del Seleka, se formaron las milicias de autodefensa “anti-balaka”, compuestas por animistas y cristianos. Estas milicias atacaron a los musulmanes, dando al conflicto un giro religioso. En realidad, según han denunciado desde diversas instancias, los grupos armados se siguen enfrentando en la actualidad, sobre todo, por el control de los yacimientos de de diamantes, oro y uranio.