OMPRESS-MADRID (4-05-20) El director de Obras Misionales Pontificas (OMP), José María Calderón, celebró ayer la Santa Misa, retransmitida en streaming, en el Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Jornada de Vocaciones Nativas. Fue transmitida por el canal de las OMP en Youtube. Transcribimos los principales pasajes de su homilía.

“Me impresiona cuando pienso en mi corazón: tengo la responsabilidad de ayudar a que los seminarios en territorios de misión funcionen, se abran, tengan comida los seminaristas, profesores que les den las clases…; eso me impresiona. Me impresiona saber que de mí depende, un poquito al menos, que en territorios de misión haya noviciados que puedan formar a religiosos y religiosas para tener una vida espiritual seria, una formación clara, y para poder consagrar su vida al Señor; y esto es lo que hace la Obra de San Pedro Apóstol dentro de las OMP, y eso es lo que hoy queremos daros a conocer.

Me daría pena que los que queréis a las misiones no os deis cuenta de la suerte que tenemos de poder colaborar con aquellos que un día serán los pastores, esos buenos pastores de Cristo en tierras donde ahora están los misioneros. Los misioneros se irán, porque tendrán más sitios adonde ir, y, gracias a Dios, el relevo lo tomarán aquellas personas que se han formado en los seminarios de aquellas diócesis, los religiosos y religiosas que se han formado en el ambiente cultural donde ellos viven; y eso será gracias a que hemos colaborado entre todos.

Jesús ha venido para darnos vida abundante, no mediocre, triste o gris; vida alegre, rebosante, y eso lo da Cristo. Si queremos que en África, en Asia, en tantos sitios de América y en Oceanía tengan vida y la tengan abundante, necesitamos de buenos pastores; necesitamos de hombres y mujeres que les hablen de Cristo, que les den a Cristo, que les muestren a Cristo. Y eso es lo que hacemos aquí, desde OMP, y cada uno de los que estáis viendo esta Santa Misa a través de YouTube. Todos vosotros sois amigos de las misiones; entendéis el lenguaje del que estoy hablando, porque sabéis que, de lo que estamos haciendo, dependen muchas cosas grandes, y os voy a pedir que recéis mucho.

Gracias a Dios, Él bendice a la Iglesia en territorios de misión con muchas vocaciones. Esos chicos y esas chicas en seminarios y noviciados dependen un poco de ti y de mí. Recemos por ellos, recemos para que el Señor siga enviando vocaciones entre los jóvenes en esas tierras de misión, que puedan ir tomando el mando de la pastoral y de la evangelización de sus tierras. Y luego, en la medida en que podamos —sabemos que estamos en un momento terrible de crisis en España—, motivemos a gente para que ayude a estas vocaciones a que se formen bien, con un donativo.

Hoy la colecta no la vamos a hacer, aquí no la podemos hacer, y no vais a ir a la iglesia, porque no están abiertas; pero en www.omp.es y en vuestras parroquias podéis dar un sobre de Vocaciones Nativas, nos lo podéis hacer llegar. Os lo agradezco un montón, os lo agradecemos un montón. Que sepáis que esto no es una obra pequeña: esta es la obra de Dios en tierras de misión.

Ahí tenéis la imagen de la Virgen, Reina de las Misiones; la Virgen con el mundo en sus manos. Ella tiene junto a su corazón el mundo, a todos los hombres y mujeres; es una preciosidad. El mundo es el sagrario de esta capilla de las OMP; ahí estamos todos, junto a María. Vamos a encomendarnos a Ella, a darle gracias porque nos ha abierto los ojos hacia la misión, y a pedirle que ninguna vocación se pierda porque no tienen los medios. Vamos a pedirle que los cristianos, los hombres y mujeres que tenemos fe, seamos conscientes de todo el poder que tenemos si queremos ayudar”.