OMPRESS-ROMA (11-03-19) Este sábado se hacía público el mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el domingo 12 de mayo. Se trata de una jornada que celebrarán conjuntamente la Conferencia Episcopal, la Conferencia Española de Religiosos (Confer), la Conferencia Española de Institutos Seculares, y las Obras Misionales Pontificias con su campaña de Vocaciones Nativas. El lema adoptado para la celebración de esta jornada en España es “Di SÍ al sueño de Dios”, una frase del Papa en la reciente JMJ de Panamá.

El Papa Francisco comienza de hecho su mensaje citando el Sínodo de los Jóvenes y la JMJ, “dos grandes eventos, que han ayudado a que la Iglesia prestase más atención a la voz del Espíritu y también a la vida de los jóvenes, a sus interrogantes, al cansancio que los sobrecarga y a las esperanzas que albergan”.

El Papa retoma el mensaje de la JMJ de Panamá, sobre cómo la llamada del Señor nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con él y por él”.

Fijándose en el encuentro de Cristo como Simón y Andrés junto a Santiago y Juan, el Papa cuenta que, en la historia de toda llamada, siempre “se produce un encuentro. Jesús camina, ve a esos pescadores y se acerca… Así sucedió con la persona con la que elegimos compartir la vida en el matrimonio, o cuando sentimos la fascinación de la vida consagrada: experimentamos la sorpresa de un encuentro y, en aquel momento, percibimos la promesa de una alegría capaz de llenar nuestras vidas. Así, aquel día, junto al lago de Galilea, Jesús fue al encuentro de aquellos pescadores, rompiendo la ‘parálisis de la normalidad’. E inmediatamente les hizo una promesa: ‘Os haré pescadores de hombres’”.

La llamada de Dios, explica el Papa Francisco no es una jaula o un peso, “es la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro y nos invita a entrar en un gran proyecto, del que quiere que participemos, mostrándonos en el horizonte un mar más amplio y una pesca sobreabundante”. La vocación, añade, “es una invitación a no quedarnos en la orilla con las redes en la mano, sino a seguir a Jesús por el camino que ha pensado para nosotros, para nuestra felicidad y para el bien de los que nos rodean”.

En cuanto a la valentía y el riesgo: “No hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Señor. En particular a vosotros, jóvenes, me gustaría deciros: No seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino”.

Con una nueva mención a la JMJ de Panamá el Papa propone el ejemplo de María: “Como se ha hablado varias veces durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, debemos mirar a María. Incluso en la historia de esta joven, la vocación fue al mismo tiempo una promesa y un riesgo. Su misión no fue fácil, sin embargo no permitió que el miedo se apoderara de ella. Su sí “fue el ‘sí’ de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Y yo les pregunto a cada uno de ustedes. ¿Se sienten portadores de una promesa? ¿Qué promesa tengo en el corazón para llevar adelante? María tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir ‘no’. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano”.