OMPRESS-ROMA (15-06-18) “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”, este es el título – sacado del Salmo 34 – del mensaje del Papa Francisco para la segunda Jornada Mundial de los Pobres, que se acaba de hacer público. Una jornada de los pobres, que él mismo instituyó al concluir el Jubileo de la Misericordia, estableciendo que se celebrase el domingo que precede la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo.

Esta frase del salmo, dice el Papa, nos “permite también a nosotros hoy comprender quiénes son los verdaderos pobres a los que estamos llamados a volver nuestra mirada para escuchar su grito y reconocer sus necesidades”. Además “el salmo caracteriza con tres verbos la actitud del pobre y su relación con Dios”.

Gritar: “¿Cómo es que este grito, que sube hasta la presencia de Dios, no alcanza a llegar a nuestros oídos, dejándonos indiferentes e impasibles? En una Jornada como esta, estamos llamados a hacer un serio examen de conciencia para darnos cuenta si realmente hemos sido capaces de escuchar a los pobres”.

El segundo verbo es responder. Es el Señor quien responde, explica el Papa Francisco. “Su respuesta, como se testimonia en toda la historia de la salvación, es una participación llena de amor en la condición del pobre”. Una respuesta de Dios que “es siempre una intervención de salvación para curar las heridas del alma y del cuerpo, para restituir justicia y para ayudar a retomar la vida con dignidad. La respuesta de Dios es también una invitación a que todo el que cree en Él obre de la misma manera dentro de los límites de lo humano”.

El tercer verbo es liberar: “La acción con la cual el Señor libera es un acto salvación para quienes le han manifestado su propia tristeza y angustia”. Y es que, señala el Papa, “la salvación de Dios toma la forma de una mano tendida hacia el pobre, que ofrece acogida, protege y hace posible experimentar la amistad de la cual se tiene necesidad”.

En el recuerda además el santo Padre la figura del ciego Bartimeo, que el evangelista San Marcos presenta sentado al borde del camino pidiendo limosna.

“¡Cuántos pobres están hoy al borde del camino en busca de un sentido para su condición! ¡Cuántos se cuestionan sobre el porqué tuvieron que tocar el fondo de este abismo y sobre el modo de salir de él!”. Por eso, los pobres “son los primeros capacitados para reconocer la presencia de Dios y dar testimonio de su proximidad en sus vidas”.

Reconoce el Papa que “son innumerables las iniciativas que diariamente emprende la comunidad cristiana para dar un signo de cercanía y de alivio a las variadas formas de pobreza que están ante nuestros ojos”. (…) “Nos mueve la fe y el imperativo de la caridad, pero sabemos reconocer otras formas de ayuda y solidaridad que, en parte, se fijan los mismos objetivos; siempre y cuando no descuidemos lo que nos es propio, a saber, llevar a todos hacia Dios y a la santidad”.

Anima finalmente a todos a vivir “esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos”.