OMPRESS-MADRID (8-11-18) La hermana Mercedes Arbesú, religiosa de las Misioneras de María Mediadora, es, desde julio, la Superiora General de esta congregación. Ha pasado de llevar 18 años de su vida en la misión a ser la responsable de un instituto joven – la aprobación pontificia es de 1975 –, presente en España, Colombia, Italia, India, Malawi y Honduras.

La nueva superiora General acaba de aterrizar de Malawi, su destino misionero durante 15 años, y ha compartido con OMPRESS sus expectativas ante su nueva responsabilidad. Nacida en Santa Marina, un pueblo del concejo de Siero, Asturias. Tras 3 años ejerciendo la profesión de periodista, dio el sí a su vocación y ha pasado 18 de sus 23 años de vida religiosa fuera de España. 15 en Malawi y 3 en Honduras.

De Malawi, el pequeño y poblado país enclavado entre Mozambique y Zambia, habla mucho y bien: “Tienen valores evangélicos preciosos. Te dan hospitalidad, acogida, preocupación por el otro”. Habla de lo hermoso que es llegar a un poblado, “cómo ponen la estera para que te sientes y en frente de ti, te saludan y te miran a los ojos, acogiéndote”. Añade la hermana Mercedes que “mi noviciado misionero lo he vivido en Malawi, uno de los países más pobres de áfrica, pero un país donde la cercanía hacia el que sufre la tienen muy marcada. No tenemos nada pero nos volcamos con el que tiene menos”.

Cuenta la misionera que, en la Iglesia de Malawi, con solo 100 años, se vive una fe sin contaminar, como si fueran los primeros cristianos. Ese cristianismo limpio, a pesar de los problemas, es lo que claramente se le ve en los ojos a la hermana Mercedes: “Ahora asumo una misión nueva, de acompañar a mis hermanas, de acompañar a las misiones en las que estamos. La atmósfera cambia, pero sigo en contacto. Con lo cual no es una ruptura, es un reto, y asumo este reto con mucha ilusión”.

Explica que en la Iglesia “si no fuera por la retaguardia, la vanguardia – los misioneros – no funcionaría. El misionero es el que ‘más vende’, el que proyecta una mejor imagen de la Iglesia, pero detrás están las hermanas de clausura rezando, las instituciones de apoyo, como las Obras Misionales Pontificias, que hacen posible se mejoren las condiciones de vida de las personas”.

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