OMPRESS-MURCIA (20-11-19) La tarde del pasado sábado, tenía lugar en los locales de las Hijas del Corazón de María, en la calle Plutón, de la capital murciana, la XXV Merienda Misionera, está vez con los ojos y el corazón puestos en las necesidades de Haití y Honduras.

Son 25 años consecutivos los que llevan realizando este encuentro, en el que voluntarios y colaboradores de las Hijas del Corazón de María y del Grupo Emaús convocan a una merienda a base de monas y chocolate. No se quedan sólo en la merienda y tienen lugar también rifas, actuaciones y distintas actividades encaminadas a crear conciencia misionera, y a conseguir algo para ayudar a proyectos misioneros concretos, generalmente llevados por las Hijas del Corazón de María, sin olvidar a todos los misioneros, especialmente a los murcianos.

Según explican desde la delegación de misiones de la diócesis de Cartagena, este año será también el último de Merienda Misionera, ya lo han anunciado las hermanas, cuando empezaron todas eran más jóvenes, los colaboradores y voluntarios también, las gentes del barrio estaban más integradas y las necesidades de los niños del barrio eran mayores. Ahora las cosas han cambiado, todos han crecido, los tiempos son otros, y hay otras necesidades, por ello, sin renunciar a seguir siendo un referente a la animación misionera y organizar actividades en favor de los proyectos misioneros, se ha visto conveniente que esta sea la última merienda misionera. La merienda comenzó con un homenaje muy merecido a todos los que en estos años han hecho posible esta actividad, especialmente emotivo al recordar a los que nos han ido dejando, como Juan Fernández, quién fue párroco de San Pío X cuando fue llamado a la casa del Padre. Antes de la tradicional rifa, dirigió unas palabras el delegado de Misiones, y después se presentó por parte de una de las hermanas la situación de Haití y la labor que hacen las hermanas en ese país.