OMPRESS-SENEGAL (11-06-19) Este fin de semana tenía lugar la peregrinación mariana de Popenguine. Se trata de la peregrinación más importante de los fieles católicos en Senegal, que tiene lugar todos los años en torno a la Fiesta de Pentecostés. Con el lema “María, nuestra Madre, ofrece nuestros sufrimientos a Jesús”, han sido miles los senegaleses que han acudido a la cita de Popenguine.

La peregrinación, desde Dakar, la capital, a unos 50 kilómetros de Popenguine, comenzó con la misa de envío de los peregrinos el sábado por la noche, seguida por la peregrinación el domingo, con diversas paradas en el camino hasta la llegada ayer lunes de Pentecostés y la celebración de de la misa solemne. Cada año es una de las 7 diócesis senegalesas la encargada de animar las celebraciones. Este año ha sido el turno de la diócesis de Saint-Louis, la más al norte de este país de África occidental. Lo curioso de esta peregrinación es que los musulmanes en Popenguine superan en número a los católicos, y ellos también participan y ayudan a que la peregrinación sea todos los años un éxito.

La construcción del Santuario de Popenguine, que alberga la imagen de la “Virgen negra”, se remonta a finales del siglo XIX. No fue hasta 1988 que se completó y fue elevada a basílica por Juan Pablo II en su visita pastoral a Senegal en 1992. Todo comenzó con la llegada de un misionero espiritano francés Joseph Strub en 1887, por lo que aunque tardó un siglo en completarse el Santuario es uno de los edificios católicos más antiguos del país. El padre Strub contó con el respaldo del obispo de Dakar en aquella época, el también misionero espiritano Mons. Barthet, que impulsó el santuario y bendijo la primera piedra el martes de Pentecostés de 1890, con la presencia ya entonces de cientos de peregrinos. Desde aquel año los peregrinos nunca han faltado a su cita.

La advocación de la Virgen en Popenguine, es Nuestra Señora de la Liberación (Délivrande en francés), que tiene un carácter simbólico muy importante en un país que sufrió en siglos pasados la lacra de la esclavitud. De hecho desde sus orígenes, el santuario ha estado muy unido al Santuario también dedicado a Nuestra Señora de la Liberación en Morne-Rouge, en la isla caribeña de la Martinica, y con el Santuario de Fátima. Un triángulo de reparación entre tres continentes por la vergüenza del comercio de esclavos.