OMPRESS-CAMERÚN (15-03-18) El misionero javeriano en Camerún, Ángel de la Victoria cuenta cómo se vivió en su misión de Camerún el día de la mujer trabajadora hace una semana:

“Hay fechas que poco a poco van tomando fuerza y que se convierten en un día que no se puede dejar pasar. Una de ellas es el 8 de marzo, claro está fiesta de san Juan de Dios. Sin duda que lo conoceréis por ser el fundador de los hermanos de san Juan de Dios que hacen un trabajo callado pero estupendo con los enfermos y personas marginadas. Recuerdo que en Murcia tienen un centro llamado “Jesús abandonado”. Cuando yo llegué a Murcia me sorprendió ver en algunas iglesias un cofre en donde se pedía la ayuda para “Jesús abandonado”, y yo ignorante pensaba que se trataba de alguna hermandad o cofradía de Semana Santa. Hasta que me enteré que era ese centro enorme de acogida de personas sin hogar, marginados, extranjeros, comedor social…

Pero bueno creo que muchos de vosotros no celebran a san Juan de Dios el 8 de marzo sino que celebran el día de la mujer. Así que hablaremos un poco de ello. Aquí es un día muy esperado y muy celebrado. Lo primero que sorprende es ver cientos, miles y quizás se podría decir sin exagerar hasta millones de mujeres vestidas con el mismo tejido. Otras veces os he hablado de lo importante que es aquí el llevar una tela igual, como un uniforme, en circunstancias especiales como la boda, el funeral, un grupo u asociación… eso da identidad y sentido de pertenencia. Pues con el día de la mujer pasa lo mismo y cada año cambia el tejido. Ya veréis las fotos, aunque no fui al desfile os daréis cuenta de la tela igual en dos tonos, rojo y naranja. Para muchas mujeres el no tener el vestido ese día con esa tela es un drama y no salen de casa pues se sienten menos que las otras.

Y esta es otra cosa que me sorprende, como han logrado meter en la cabeza de las mujeres la necesidad de comprar ese tejido y de llevar el vestido del 8 de marzo. Además yo me pregunto quién es el que está detrás de esto, pues son cifras enormes, serán miles y quizás hasta millones de telas con el mismo motivo que en esos días se venden. El tejido es de calidad mediocre pero lo venden caro y sin duda más de lo que cuesta, así que yo me pregunto quién está detrás y quien se llena los bolsillos. Pero ciertas preguntas es mejor no hacerlas. Alguno me decía que es gente del poder, y como siempre es quien más tiene que más quiere, y por mucho que tenga nunca se sacia.

En las ciudades y hasta en los pueblos organizan desfiles de mujeres, por lo general funcionarias o de asociaciones, en la plaza o calle principal y en presencia de las autoridades. Pero claro está que hay muchas que no participan por no sentirse implicadas o por tener pequeños trabajillos de subsistencia como venta en los mercadillos, amas del hogar, etc. Es por eso que un grupo de jóvenes de la parroquia decidió hace varios meses organizar una serie de actividades abiertas a todas las mujeres del barrio, aquí en la parroquia, en torno y durante el 8 de marzo.

La primera actividad fue el martes 6, por la mañana; había deporte para las mujeres y después del deporte una consulta médica en donde se hacía un pequeño y sencillo balance de salud. La participación no fue masiva pues era un día de trabajo, pero Hubo un pequeño grupo que respondió.

El miércoles por la tarde fue el momento de una mesa redonda sobre el tema ‘Mujeres, esposas y madres’, animada por tres de ellas. Justo por la tarde cayó una tromba de agua enorme que hizo que la participación no fuera masiva, pero de verdad que fue muy interesante e instructiva. Daros cuenta que aquí se vive en medio de una realidad todavía muy marcada por la superioridad del hombre y, desde que son pequeños, a los niños se les enseña cuáles son los trabajos que hacen los niños y cuáles los que hacen las niñas. Son estas las que deben lavar la ropa, los platos, limpiar… y los niños ahí los ves jugando mientras las hermanas hacen los trabajillos.

Otra realidad de la que se habló es la de muchas mujeres-madres que viven solas con sus hijos, ya que el marido o el padre de los hijos, después de hacerlos los ha abandonado y se ha ido a veces no se sabe a dónde. Son muchas las que viven o sobreviven vendiendo cosas en el mercado, muchas otras haciendo el trabajo de empleadas del hogar. Pero las unas y las otras, con jornadas que a menudo empiezan muy temprano hacia las 6’30 o 7’00 de la mañana y terminan muy tarde hacia las 5 o 6 de la tarde, y a veces hasta más tarde. Y claro la pregunta es: ¿y quién se ocupa de los hijos?, y ¿cuándo tienen el tiempo de sentarse y estar juntos? Son muchos los críos que desde pequeños llevan la llave de la casa colgada al cuello pues suelen salir de casa después de que sus madres se han ido, y regresan antes que ellas. Y ¿quién educa a estos chavales? Y, ¿cómo se les acompaña? De nuevo preguntas que casi es mejor no hacer.

Comentaban que incluso hay madres que se llevan al bebé al mercado con ellas y allí pasa el día, siendo así niños que crecen en el mercado. Ya veis que la pobreza tiene rostros y nombres distintos pero, muchos de ellos, de mujer.

El día G era el jueves y se quiso comenzar con una misa a las 6’30 de la mañana en la parroquia llena de mujeres, muchas de ellas orgullosas de llevar el vestido con la tela de la fiesta. Al final de la misa los jóvenes ofrecían un pequeño desayuno a sus madres y mujeres, a base de una especie de papilla que aquí se hace con harina de maíz, muy buena por cierto, y algunos buñuelos. Luego fue la dispersión. Hacia el mediodía empezó la animación en la plaza de la iglesia con música y distintas actividades. Se habían preparado distintos concursos para animar a las mujeres del barrio a participar: concurso gastronómico en donde cada una podía presentar un plato típico de su pueblo o algo sabroso que un jurado compuesto de varios cocineros de la parroquia intento evaluar. Después hubo el concurso de canciones de cuna, los cantos que las madres hacen a los niños para dormir y que aquí parece son frecuentes en la tradición. Hubo un concurso de manualidades, unas presentaron sombreros hechos con ganchillo y bolsas de plástico cortadas, otras una crema artesanal para el cuerpo, otras, jabón… Pero el concurso esperado era el de mis Kaba. El kaba es un vestido por lo general amplio como una túnica o sotana que aquí llevan mucho las mujeres y para la ocasión era con la tela de la fiesta. Hay algún video que colgaré en el blog si lo logro. La animación fue grande y el ambiente muy bueno.

Y al final de la tarde, a eso de las 5, se ofreció a todas y todos los presentes un platico de comida pues desde la mañana el cuerpo lo pedía. Los jóvenes habían solicitado ayudas a grupos, vecinos y a algunas asociaciones y con lo que recaudaron se pudo hacer el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.

Llevábamos más de dos semanas con una lluvia fuerte a eso de las 2 ó 3 de la tarde y se temía mucho. Pero como se dice, Dios es grande, y permitió que todo se acabara bien, que se recogiera y limpiara un poco la plaza y a eso de las 6’30 de la tarde cayo una fuerte lluvia para poder descansar del día.

Os dejo con dos frases que hacen pesar y proceden de personas de mucha valía: ‘Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente aprende a odiar, y si pueden aprender a odiar, pueden aprender a amar, pues el amor le viene más natural al corazón de la persona’, Nelson Mandela. ‘No hay que apagar la luz del otro para lograr que brille la nuestra’, Gandhi”.

 

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