OMPRESS-BRASIL (24-01-18) El sacerdote brasileño Pedrinho Geraldo Secreti es miembro de la Congregación de los Palotinos y desde 2016 vive su vocación misionera en Namuno, en la diócesis de Pemba, al norte de Mozambique. Las Obras Misionales Pontificias de Brasil le han hecho una entrevista sobre su misión en el país africano-

El padre Pedrinho cuenta que, hace años, un obispo de Mozambique fue a Brasil y, en una conferencia, él le hizo una pregunta: ¿Qué sería lo primero que necesita un misionero que vaya a Mozambique? El obispo le respondió: “Lo primero es mirar un mapa y ver la distancia entre África y Brasil. Existe una distancia cultural enorme”. Cuando llegó a Mozambique en 2016 tenía muy presentes estas palabras. “Lo difícil no es salir de aquí”, contaba el misionero, “lo difícil es entrar en la cultura, en la vida del pueblo, es entender sus costumbres”.

Su misión en Pemba, al norte de Mozambique, está muy cerca de la frontera con Tanzania. Reconoce que a pesar del tiempo que lleva en ella, le parece que acabase de llegar, “me siento desafiado a conocer cada vez más al pueblo”. Le ayuda en esta “adaptación” el hecho de que el obispo de la diócesis de Pemba sea brasileño. “Me llevé una sorpresa cuando se me comunicó cuál era mi destino misionero y consulté quién sería el obispo. Me encontré con el nombre de Mons. Luiz Fernando Lisboa. Hicimos el curso de Misionología juntos en Sao Paulo. Trabajó 10 años en Mozambique y, al volver a Brasil, fue elegido obispo para aquellas tierras”.

Este misionero brasileño cuenta que hay muchas dificultades económicas. En la parroquia de su misión hay 144 comunidades, muy distantes unas de otras. En un clima relativamente parecido al de Brasil, cuentan cómo plantan arroz, frijoles, mandioca… Pero no es fácil, a él le ha pasado que sembró un saco de arroz y no recogió ni un grano. Para la gente es un desafío muy grande sobrevivir.

Cuenta que para los mozambiqueños el primer mandamiento es la tradición. “Fue así, va a ser así”. Cualquier cambio que se quiera hacer se enfrenta a terribles dificultades. Entre ellos, por ejemplo, es muy fuerte el culto a los muertos. Es necesario estar a buenas con los muertos y hacerles celebraciones, porque, si no, pueden afectar a nuestra vida. Los velatorios duran mucho. El segundo mandamiento, según el padre Pedrinho, es la obediencia al partido en el gobierno. Confundes partido con gobierno y la oposición es vista como una enemiga de la patria. Tras estos dos mandamientos, ya viene el Evangelio.

El misionero anima a partir a la misión. “Si dentro se nos despierta el deseo de ser misionero, no hay que pensárselo dos veces… La necesidad es muy grande y todo va a ser para bien de todos. Pero no hay que perder la perspectiva de ser misionero donde se está. Si estás en una periferia tienes que ser misionero allí. Sé misionero en la familia, en el trabajo, en la política, en la escuela, en fin, en cualquier lugar en el que estés, sé una presencia de Jesús para las personas”.