OMPRESS-BULGARIA (12-12-17) Ayer en Sofía, Bulgaria, se concedía el prestigioso reconocimiento de “Persona del año” al misionero pasionista italiano Paolo Cortesi. Este reconocimiento lo otorga cada año el Comité Búlgaro Helsinki a personas que han contribuido a la defensa de los derechos humanos. Es la primera vez que este galardón se da a una persona no búlgara y, también, la primera vez que se concede a un religioso. En el mes de marzo de este año el padre Cortesi había acogido a una familia de prófugos sirios en la ciudad de Belene, donde es párroco. Tras las protestas locales los emigrantes habían tenido que abandonar la ciudad. El misionero recibió numerosas amenazas de muerte.

“Este premio es para mí una sorpresa porque el propósito de nuestra labor es la caridad, no necesitamos recompensas”, decía el padre Paolo durante la ceremonia. “Espero que el asunto de la familia siria nos ayude a crecer en las relaciones humanas”. El religioso ha añadido que “en Italia, por ejemplo, muchas personas a veces tienen miedo de los búlgaros, de los ucranianos… pero el hombre es hombre, no hay personas de primera y de segunda categoría”. El padre Paolo subrayaba la importancia de ayudar a las personas necesitadas y ha recordado, de nuevo, las palabras del Papa Francisco sobre los emigrantes que hay que ayudar a integrarse, a encontrar trabajo, a aprender el idioma. “Todos tenemos miedo, pero nos ayudan la fe, la instrucción, la compasión que nos empujan a compartir lo que tenemos”. Y ha añadido: “La gente de aquí es buena, pero a veces basta con muy poco para encender un fuego…”.